GRANADA, 8 (EUROPA PRESS)
La Audiencia Provincial de Granada ha absuelto a un joven de 27 años acusado de abusar sexualmente de una chica con un retraso mental leve al no quedar acreditado que ella no consintiera las relaciones mantenidas ni que él fuera consciente de su minusvalía para querer aprovecharse de la situación.
El acusado se enfrentaba inicialmente a una petición fiscal de siete años de prisión y al pago de una indemnización a su supuesta víctima de 12.000 euros, solicitud que la acusación particular elevaba a ocho años de cárcel y responsabilidad civil de 18.000 euros.
En el fallo de la Sección Primera, al que tuvo acceso Europa Press, los magistrados señalan que «no debe perderse de vista la personalidad del procesado»: está estudiando la ESO, vive con su madre y como «bagaje» aporta el ser expulsado del Ejército por pérdida de condiciones psicofísicas con un grado de discapacidad del diez por ciento, «un matrimonio que duró pocos meses y varios trabajos de escasa cualificación». Por ello, concluyen que el nivel mental de los dos «no está muy alejado» y que bien pudo él «no percatarse de la minusvalía» de la chica, que tiene actualmente 29 años.
«Tampoco puede hablarse de una situación de prevalimiento que exige un desnivel notorio entre las posiciones de ambas partes, en la que una de ellas se encuentra en una manifiesta situación de inferioridad que restringe su capacidad para decidir libremente y la otra se aprovecha de su situación de su superioridad, aprovechamiento que es deliberado», apuntan los jueces.
Los hechos, enjuiciados el pasado 22 de febrero, se remontan al 9 de julio de 2007 cuando el joven recogió en su domicilio a la chica, a la que conocía desde días antes, y estuvo con ella parte de la tarde. Sobre las 22,00 horas de ese día, cuando la muchacha fue a llevar a su perro a su casa, se produjo un enfrentamiento con su madre, por lo que ésta decidió irse con el acusado y un amigo de éste. Al marcharse el amigo, fueron hasta una casa abandonada, donde mantuvieron relaciones sexuales.
Más tarde fueron al domicilio del procesado y pasaron la noche juntos llegando a mantener otras dos relaciones más. La chica, que tenía entonces 27 años, padece un retraso mental leve con un coeficiente intelectual del 65 por ciento, por lo que está incapacitada judicialmente. Su aspecto exterior, señala el tribunal en su sentencia, es el de una persona más joven de su edad, sin que tenga rasgos externos que delaten su estado mental y con un lenguaje fluido y amplio.
Durante la vista oral el inculpado reconoció que las relaciones se produjeron pero que fue ella quien las propuso. Por su parte, la supuesta víctima, que declaró separada por el acusado por una mampara, aseguró que ella no quería mantenerlas y que lo hizo sin mostrar su negativa porque «tenía miedo» y «no sabía cómo iba a reaccionar él».

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