GRANADA, 22 (EUROPA PRESS)
Un hombre, que ha estado cinco años en el Ejército y que actualmente estudia la ESO en un centro para adultos, se enfrenta a una pena de hasta 18 años de prisión por el supuesto abuso sexual de una joven con retraso mental, con la que entonces mantenía una relación sentimental.
La Fiscalía le acusa de un delito continuado de abusos sexuales, por el que solicita en sus conclusiones provisionales para el procesado, de iniciales J.M.F.E., la pena de siete años de prisión y el pago de una indemnización para la supuesta víctima de 9.000 euros. La acusación eleva su petición por tres delitos de abuso sexual hasta los 18 años de prisión e indemnización de 18.000 euros, mientras que la defensa pide la libre absolución.
Los hechos, que se enjuician desde hoy y hasta mañana en la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Granada, se remontan al mes de julio de 2007, cuando el acusado se dirigió a la casa de la joven, que actualmente tiene 29 años, y, después de discutir con su madre, se la llevó a una casa en ruinas, donde mantuvieron relaciones sexuales. Después, ya de madrugada, él la llevó de nuevo a su domicilio, donde vivía con su madre, y de nuevo abusó sexualmente de ella, a pesar de que padece una minusvalía mental leve, que le impide su defensa.
El inculpado, divorciado y con un hijo de cuatro años, reconoció que las relaciones existieron pero que ella fue quien las propuso. Según indicó hoy ante el tribunal, ellos salían juntos por entonces, pero en ese tiempo –unas dos semanas– no se percató de su discapacidad, y sólo al día siguiente de los hechos ella le confesó que tenía un pequeño retraso del 15 por ciento –aunque le está diagnosticado un 65–.
J.M.F.E. señaló que la chica no se quería ir de su casa, porque en la suya sus padres «le pegaban», y que en ningún momento la obligó a quedarse con él ni hizo lo necesario para evitar que su madre y sus hermanas se comunicaran con ella en toda la noche por el teléfono móvil. «Fue ella quien lo apagó, después de discutir con su madre, que le dio una bofetada que yo y un amigo vimos», explicó el procesado, que conoció a la joven a través de un amigo, que era por entonces su novio.
La mujer, que declaró separada del acusado por una mampara, mantuvo sin embargo un testimonio opuesto y aseguró que fue él el que le instó a mantener relaciones sexuales, que ella no quería, y que le apagó el móvil reteniéndola además en su dormitorio, que él cerró con pestillo. Ella no le mostró sin embargo su negativa porque «tenía miedo» y «no sabía cómo iba a reaccionar». «Él me dijo que mintiera y que dijera a mi familia que me habían violado y que él me había encontrado en un banco sin ropa, y que por eso me había llevado a su casa», señaló.
En la sesión de hoy declaró además un amigo del procesado, que afirmó que la minusvalía de la chica era «notoria» y la madre de J.M.F.E., que aseguró que, cuando vio a la chica, que no sabía que se había quedado la noche a dormir, ella no quería irse, porque decía «que los padres le pegaban».
El juicio continuará mañana con la declaración de más testigos, de los médicos que analizaron a la joven y los peritos psicológicos, y la exposición de informes y conclusiones de las partes, con lo que la vista quedará vista para sentencia.

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