GRANADA, 2 (EUROPA PRESS)
La defensa y la Fiscalía han acordado una pena de 22 años de prisión para José Manuel E.P., uno de los autores del atraco a una sucursal de CajaGranada en Motril (Granada) en el mes de junio de 2007, que se saldó con siete heridos, tres de ellos agentes del Cuerpo Nacional de Policía. La conformidad entre las partes, que ha evitado la celebración del juicio previsto hoy en la Sección Segunda de la Audiencia de Granada, se ha alcanzado después de que el Ministerio Público haya decidido rebajar su petición de pena con la modificación de la calificación de los delitos que le imputaba, por los que le pedía inicialmente 44 años de cárcel.
Así, la fiscal ha mantenido el delito de robo con intimidación, el de tenencia ilícita de armas, el de atentado a agentes de la autoridad, y el de falsedad documental. De los dos delitos de homicidio de los que le acusaba provisionalmente, ha pasado a contemplar sólo uno y otro de lesiones y, de cinco delitos de detención ilegal, le imputa finalmente uno continuado. En total, 22 años de prisión y una multa de 540 euros, con una indemnización de 50.000 euros y 80.000 euros a dos de los agentes heridos.
El atraco se produjo el 4 de junio de 2007, sobre las 13,45 horas, cuando el procesado y su compañero, portando pistola y revólver con el número de serie borrado, penetraron en la sucursal de CajaGranada situada en la calle Enrique Martín Cuevas de la localidad costera granadina.
Una vez en el interior, y según consta en el escrito de acusación del fiscal, al que tuvo acceso Europa Press, el ya fallecido vigilaba la puerta y encañonaba con el arma a clientes y empleados, mientras que José Manuel E.P. obligaba a una empleada a entregarle el dinero de la caja, que ascendió a más de 6.800 euros, cantidad que guardaba en un maletín de mano.
En un momento de descuido de este último, la empleada apretó el botón de alarma, lo que originó la inmediata presencia de dos vehículos policiales. El acusado había impedido que se contestaran las llamadas telefónicas que se estaban recibiendo en la sucursal, por lo que los agentes desconocían que en el interior se estuviera produciendo un atraco. Por ello, un policía nacional, que no sospechaba que podría haber personas armadas, llamó «confiadamente» a la puerta, momento en que los dos atracadores le encañonaron exigiéndole que entrara en el establecimiento y se arrojara al suelo.
No obstante, el agente intentó desenfundar su pistola reglamentaria, cuando J.A.A. «con ánimo inequívoco de muerte para facilitar la huida de ambos» efectuó un disparo que alcanzó en el cuello al policía, al que arrebató su arma. Posteriormente, ambos se dieron a la fuga.
TIROTEO EN LA HUIDA
Percatados de lo que estaba sucediendo, otros agentes de la Policía Nacional que se encontraban en la puerta de la sucursal trataron de sacar sus armas para repeler la agresión, momento en el que el inculpado hizo al menos dos disparos, uno de los cuales impactó en la pierna de uno de los funcionarios y otro en la rueda de una motocicleta estacionada.
Los atracadores emprendieron la huida en diferentes direcciones y J.A.A. fue perseguido por tres policías y un subteniente de la guardia civil que se encontraba en el lugar accidentalmente. Finalmente, en la calle Antonio Ulloa fue detenido, al ser herido por disparos de los agentes, que recuperaron el maletín con el dinero.
En el trayecto, policías y atracador se dispararon mutuamente y, como consecuencia, dos agentes y dos transeúntes sufrieron lesiones y cinco vehículos, puertas de la sucursal y fachadas resultaron dañadas.
José Manuel E.P., que no fue perseguido en ningún momento según señala el fiscal, se introdujo por la puerta de la cocina de un domicilio de la calle Buen Pastor, donde, esgrimiendo la pistola que portaba, obligó a sus cinco moradores a permanecer en el interior durante dos horas. Una vez transcurridas, abandonó el lugar tras cambiarse de ropa, pero fue arrestado inmediatamente después, portando un documento de identidad portuguesa a otro nombre en el que había sido sustituida la fotografía original por la del acusado.
El procesado, de 58 años, permanece desde el 7 de junio de 2007 en prisión provisional, que fue prorrogada por la Audiencia por dos años más el pasado 28 de mayo de 2009. También fue mandado a la cárcel de manera preventiva el otro presunto implicado, J.A.A., que se suicidó meses después, en agosto, en su celda de la prisión de Albolote (Granada).
Mariano Sánchez, su abogado, asignado de oficio, explicó después de que el procesado admitiera su conformidad con los hechos y la pena que el acuerdo alcanzado hoy es «bastante positivo». En su opinión, su defendido, que tiene familia pero que no se ha puesto en contacto con el letrado, «sí está arrepentido» de lo que hizo. Sánchez también asistió en su momento al otro presunto atracador en su primera declaración.

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