GRANADA, 24 (EUROPA PRESS)
El Cuerpo Nacional de Policía defendió hoy su actuación al no denunciar por un delito contra el patrimonio a los dos «grafiteros» que fueron multados la pasada semana por la Policía Local tras hacer una pintada en la fachada de un convento del Albaicín, ya que los jóvenes «no estuvieron detenidos en ningún momento» y los agentes locales «no acreditaron» que el inmueble estuviera catalogado como de especial protección.
Los hechos se produjeron en la noche del pasado jueves, después de que la Policía Local sorprendiera a los dos jóvenes, de nacionalidad francesa, pintando con aerosoles una de las fachadas del Monasterio de Santa Isabel La Real, un monumento histórico con la máxima protección.
En ese momento, los agentes tomaron sus datos para imponerles una sanción de 3.000 euros en aplicación de la ordenanza para la convivencia, lo que también conllevó la apertura de un expediente por parte del Ayuntamiento de la capital.
La Policía Local consideró que, además de una sanción administrativa, estos hechos podían ser constitutivos de un delito contra el patrimonio y lo puso en conocimiento del Cuerpo Nacional de Policía que, según aseguran los agentes locales, no quiso realizar el trámite.
La Jefatura Superior de Policía de Andalucía Oriental reaccionó hoy a estas acusaciones y aseguró en un comunicado que, «en ningún momento», la Policía Local compareció con los implicados en calidad de detenidos, por lo que se tramitó una denuncia por daños y no un atestado por un delito contra el patrimonio.
NO APORTARON DOCUMENTACIÓN
Los agentes de la Policía Nacional aseguraron que la Local no contaba con información precisa sobre el muro del Monasterio que fue objeto de las pintadas, ya que «sólo aportaron unas fotografías que mostraban una pared de un cercado exterior» que bien podía ser de un edificio colindante o de un solar.
En el mismo sentido, añade la nota, la Policía Local no aportó información sobre el titular del muro del edificio –lo que es necesario para futuras notificaciones y requerimientos–, mientras que tampoco demostraron que el lugar pintado contara con algún tipo de catalogación, lo que es «determinante para considerar y calificar la acción como delito».
«Tampoco aportaron valoración de daños o del deslucimiento del bien inmueble y por todo ello se acordó que cuando recabasen la información comparecieran de nuevo para instruir el atestado».
Así lo hizo la Policía Local a la mañana siguiente, aunque «sin poder ampliar más datos», por lo que se instruyó un atestado por daños, que se dejó abierto a la espera de continuar gestiones indagatorias que determinaran la titularidad del muro.
Unas horas después, los agentes recibieron una llamada de la Policía Local en la que fueron informados de la identidad de la Madre Priora del Monasterio de Santa Isabel la Real, lo cual se plasmó en el atestado y luego se cerró.
Posteriormente, fue remitido al Juzgado de Guardia y desde ese momento continua sin existir oficialmente una denuncia por parte del propietario del inmueble, lo cual es un requisito exigido por el Código Penal para poder actuar de oficio.

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