GRANADA, 20 (EUROPA PRESS)
Los trabajos de excavación que se ejecutan en el paraje de Fuente Grande, en Alfacar (Granada), en la zona donde se cree enterrado Federico García Lorca, sólo han desvelado por ahora la existencia de una «gran roca» en el lugar en el que el georradar detectó en su día un «cambio de densidad».
Así lo ha hecho constar el arqueólogo Francisco Carrión, director de la prospección, en un informe actualizado a fecha de hoy y remitido a la Consejería de Justicia y Administración Pública, según informó a los periodistas en Granada su titular, Begoña Álvarez, que, a la pregunta de si el documento redactado incluye un posible hallazgo de restos óseos, respondió que éste «lo que dice es que se ha encontrado una gran roca en la parte en la que se ha actuado y que se sigue trabajando en la primera fase».
La excavación no ha terminado, según dijo, en las cuatro primeras fosas de las seis que se van a exhumar, si bien se prevé que concluya alrededor del 10 de diciembre, por lo que las tareas, que comenzaron el pasado 29 de octubre, se sitúan en esta fase aproximadamente en el ecuador de los plazos barajados. «Los trabajos se están desarrollando con normalidad», sostuvo.
Álvarez, que recordó que la Consejería no está llevando a cabo la exhumación, que coordinan los arqueólogos a instancias de la Asociación Granadina para la Recuperación de la Memoria Histórica (AGRMH), incidió en que el papel de la administración es sólo informar de lo que se considere de «interés general» o cuando finalice alguna de las fases.
«Solamente podemos hablar cuando tengamos un trabajo científico detallado, que se tendrá cuando termine la fase arqueológica, que nos dirá qué ocurre y qué ha ocurrido, qué se ha encontrado y qué no se ha encontrado», manifestó la consejera, que no pudo precisar si se está excavando en las cuatro primeras fosas situadas en el parque de Alfacar, porque se trata de algo que «no corresponde» decir a la Consejería.
SIN CAMBIOS EN LA POSICIÓN DE LA FAMILIA LORCA
Son tres los arqueólogos que, auxiliados por dos personas, trabajan en el Parque de Alfacar que lleva el nombre del poeta, para encontrar, por ahora, los restos de los banderilleros Francisco Galadí y Joaquín Arcollas, el inspector de tributos Fermín Roldán y del restaurador Miguel Cobo. La familia de García Lorca, contraria a la exhumación, se ha reservado sin embargo el derecho a identificarlo, al igual que los allegados del maestro republicano Dióscoro Galindo, que murió supuestamente también junto al autor de «Yerma». «No hay ningún cambio», dijo hoy la consejera sobre este último asunto.
Los expertos, coordinados por Francisco Carrión, trabajan en el interior de la carpa metálica que cubre cuatro de las seis posibles fosas delimitadas por los investigadores del Instituto Andaluz de Geofísica, que peinaron el pasado septiembre el terreno con georradares. Las tareas iniciales se están centrando en retirar la tierra superficial de estos enterramientos, distribuidos en un perímetro de 200 metros, para comenzar a cavar hasta una profundidad de entre 0,60 y 1,80 metros.
Se trata de un trabajo delicado que los expertos han preferido realizar a mano, sólo con la ayuda de un pico y una pala, a fin de no dañar los restos óseos, que se prevén encontrar en malas condiciones «no sólo por los tiros que recibieron –los represaliados– sino por el peso que han soportado de tierra».
Las cuatro primeras fosas que son excavadas durante estos días se sitúan en el Parque Federico García Lorca de Alfacar, dos a los pies de un ciprés y muy cerca de un peñasco y otras dos justo enfrente, donde la ladera se eleva.
Las otras dos restantes –de un total de seis– están cercanas al monolito del parque y a un olivo, y sobre ellas se trasladará la nave articulada, de 10 por 20 metros, una vez concluyan las tareas en las primera cuatro. No se excavará en el paraje del Caracolar, aunque también el georradar utilizado con carácter previo al inicio de la excavación peinó esa zona.
FOSA POR FOSA
Los arqueólogos exhumarán fosa por fosa y los restos óseos que se encuentren se irán trasladando al Laboratorio de Identificación Genética de la Universidad de Granada, que dirige el forense José Antonio Lorente, para su posterior cotejo con el ADN de los familiares que han solicitado recuperar a sus allegados, en concreto los de Galadí, del inspector de tributos Fermín Roldán y del restaurador Miguel Cobo. En principio no se identificarán genéticamente los del poeta y los del maestro republicano, ni tampoco los de Arcollas –puesto que a éste no se le conocen ascendientes–.
No se permite que los familiares de los fusilados presencien la exhumación, porque es «una cosa muy dura para ellos» ni tampoco se fotografiarán los restos óseos que se vayan encontrando, como sí se ha hecho en otras exhumaciones, si bien Justicia ya ha anunciado que facilitará una grabación oficial al final de cada fase.
Aunque las tareas de búsqueda se dirigen hacia Galadí, Arcollas –a petición de la CGT y de la Unión Nacional de Banderilleros–, Roldán y Cobo, se hará el análisis antropormófico a todos los huesos que sean encontrados, aunque sólo se les practicará la prueba de ADN a aquellos cuyos descendientes lo hayan solicitado.

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