Aseguran que «se pudo hacer más» por salvar a su hija y exigen «justicia»
GRANADA, 4 (EUROPA PRESS)
Una niña de diez meses que tenía la gripe AH1N1 ha fallecido en el Hospital Materno Infantil de Granada tras sufrir, según el centro, «un agravamiento repentino» de la enfermedad propiciado por las patologías previas que padecía, aunque los padres no comparten esta versión y han denunciado al centro por supuesta negligencia médica.
El padre de la pequeña, José Cortés, informó a Europa Press de que los hechos sucedieron el pasado 29 de octubre, cuando llevaron por la mañana a la niña al hospital «porque tenía fiebre y se encontraba muy mal» desde la noche anterior.
Los padres denuncian que, aunque «estaban prácticamente solos» en la sala de espera, los facultativos no hicieron ningún tipo de prueba a la pequeña, tampoco la del virus de la gripe A, pese a que padecía una variedad de epilepsia conocida como síndrome de West que los padres acreditaron.
«Le dieron Paracetamol y nos dijeron que volviéramos en 24 horas si se ponía peor», añadió Cortes desconsolado, ya que las pruebas demostraron después que tenía neumonía crónica y el virus de la gripe A.
De vuelta a su domicilio de Albolote (Granada), los padres vieron que la niña «no estaba bien», se le había hinchado la lengua y no podía respirar, así que sobre las 21,00 horas la llevaron de nuevo el Hospital Materno Infantil, donde –según el padre– llegó «medio muerta».
PRUEBA DE LA GRIPE A
En ese momento, tal y como adelanta hoy el diario «Ideal», los médicos sacaron sangre a la pequeña y le hicieron la prueba para determinar si tenían la gripe A, lo que se confirmó tras su muerte.
En la Unidad de Cuidados Intensivos, los médicos intentaron reanimar a la pequeña y entubarla sin éxito, «ya era demasiado tarde porque había fallecido».
Por su parte, fuentes de la Delegación Provincial de Salud indicaron que el estado de la niña «no era especialmente grave», por lo que los facultativos descartaron su ingreso y achacaron su fallecimiento a las patologías previas que padecía, que propiciaron un «agravamiento repentino e impredecible» de la enfermedad.
Los padres creen que «se pudo hacer algo más» para salvar la vida de su hija y aseguran que si se le hubieran hecho las pruebas la primera vez que llegó al centro «seguiría viva». Por ello, han presentado una denuncia contra el centro y los facultativos que atendieron al bebé por supuesta negligencia médica, aunque el hospital aún no tiene constancia de ella.
«Queremos justicia y que esta situación no se vuelva a repetir», clamó el padre de la pequeña, que dijo estar «destrozado».

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