GRANADA, 8 (EUROPA PRESS)
La Sección Primera de la Audiencia Provincial de Granada acogió hoy el juicio contra un hombre acusado de violar el pasado 25 de septiembre de 2005 a una clienta del bar en el que trabajaba como camarero, en el municipio granadino de Albolote, hechos por los que se enfrenta a una petición fiscal de nueve años de prisión y el pago de una indemnización de 24.000 euros.
El acusado negó ante el tribunal haber agredido sexualmente a la mujer, aunque reconoció haber mantenido relaciones sexuales consentidas con ella en otras ocasiones anteriores. El procesado aseguró que ella había causado problemas entre la clientela del establecimiento, ya que incluso le llegó a pedir a un hombre diez euros a cambio de enseñarle los pechos, razones por las cuales el camarero le negó la entrada en el bar.
El hombre dijo desconocer las razones por las que fue denunciado, si bien indicó a la Sala que la mujer, que tenía según dijo «problemas psiquiátricos», ya le había amenazado con hacerlo.
La denunciante, de forma contraria, sostuvo que la violación se produjo en el interior del bar cuando no había nadie en él y que su relación con el camarero se había limitado a saludarle como una clienta más. Según explicó, no denunció lo ocurrido hasta un mes después por miedo a la reacción de su marido, si bien en esa fecha, el 24 de octubre, aportó un pantalón de seda marrón con posibles restos biológicos del acusado, que, tras el análisis científico, fueron confirmados como compatibles con su ADN.
En la exposición de su informe final, el Ministerio Público consideró acreditado que la mujer fue forzada hacia una camastro del bar por el procesado, que la violó, y creíble el relato de la víctima, al haberse mantenido «firme» con el paso del tiempo.
La defensa, por su parte, pidió la libre absolución del inculpado, puesto que no se ha podido demostrar, a su entender, que existiera violencia alguna en la posible relación que mantuvieron. De hecho, según señaló el letrado, el comportamiento de la mujer «no era normal», puesto que mezclaba tranquilizantes con alcohol.
El juicio, en el que sólo han comparecido el acusado y la supuesta víctima, y cuatro agentes de la Guardia Civil, ha quedado así visto para sentencia.

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