GRANADA, 30 (EUROPA PRESS)
Tres directivos de Correos de Andalucía Oriental y Melilla han sido juzgados hoy en el Juzgado de lo Penal 1 de Granada por el supuesto acoso laboral a una funcionaria a la que han negado haber vejado, discriminado o menospreciado por su condición de mujer, hechos por los que fueron denunciados y por los que se enfrentan a un total de 13 años de prisión y al pago de una multa de 12.000 euros y 82.000 euros de indemnización.
Durante la vista oral el juez no ha aceptado la petición de la acusación particular de suspender el juicio para que declarasen más testigos propuestos, y le ha pedido a la abogada de la supuesta perjudicada, ya que la Fiscalía no ve delito en los hechos, que se limitara a interrogar sobre lo sucedido después del 1 de diciembre de 2003, pese a que las posibles situaciones de acoso se remontan a 1999, al entender que han prescrito por ser delitos que no superan los tres años de prisión.
Aunque los acusados han negado todas las acusaciones de la víctima, ésta ha asegurado que supo por algunos compañeros que los procesados comentaban que no era válida para ejercer su trabajo (que desempeñaba en el equipo de dimensionamiento como la primera mujer en su historia) y que «sólo estaba pendiente de su vida y de sus cosas».
Así, según explicó la querellante, que se dio de baja por depresión, se le destinaba a trabajos que no eran los propios de su cargo y dejó de percibir la remuneración correspondiente a productividad cuando estuvo de baja, pese a que otro de sus compañeros de entonces, uno de los procesados, sí la ingresó.
La denunciante, que no ha podido concretar la responsabilidad de los tres inculpados en este último asunto, comenzó a trabajar en Correos en 1995 y en 1999 ascendió al equipo de dimensionamiento y, aunque todos sus compañeros consiguieron promocionar, ella fue finalmente relegada a su primer puesto, como cartera.
La funcionaria se dio de baja por depresión el 1 de diciembre de 2004 y, después de pedir el alta voluntaria, volvió a pedir la baja médica en octubre de 2005, cuando el médico le diagnosticó un trastorno depresivo crónico con síntomas fóbicos.
Según consideró en declaraciones a Europa Press su letrada, Dolores Soriano, es «muy difícil» juzgar este tipo de conductas de acoso en el ámbito penal, puesto que puede producirse «un juicio anticipatorio de rechazo».
De hecho, en este caso concreto, según explicó, la instrucción, llevada por el Juzgado de Instrucción 1 de Granada, fue «fabulosa», pero, llegados a la fecha de hoy, los testigos que declararon con «ímpetu» durante la investigación de los hechos «se han desinflado» en el acto del juicio oral, que continuará mañana a las 12,00 horas.
La acusación particular ve a los tres directivos de Correos presuntos autores de un delito contra la integridad moral, otro contra el derecho de los trabajadores y otro de lesiones –las psicológicas ocasionadas–.

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