MADRID, 17 (EUROPA PRESS)
El Tribunal Supremo (TS) ha absuelto a Abdel M.B. del delito de agresión sexual por el que la Audiencia Provincial de Granada le condenó a 8 años de prisión en octubre de 2007, al considerar que la declaración de su novia, quien no denunció los hechos hasta año y medio después de los hechos, no es determinante para desvirtuar su presunción de inocencia. Se mantiene la condena a un año de prisión por coacciones, por obligar a la mujer a abortar bajo amenazas.
La Audiencia Provincial de Granada consideró probado que Abdel comenzó su relación con su novia en 1993, fruto de la cual ambos tuvieron un hijo seis años más tarde. En 2000, y ante las presiones del condenado, la mujer accedió a dejar la casa de sus padres y convivir con él «si bien con la condición de no mantener relaciones sexuales ya que, a la sazón. E. había perdido el afecto que antes había sentido por Abdel».
Así las cosas, y como la mujer se negase a los requerimientos de naturaleza sexual que le hacía Abdel, a finales de mayo de 2001 éste la violó cuando salía de la ducha, y a consecuencia de los hechos quedó embarazada.
COACCIONES Y AGRESIÓN.
El condenado concertó una cita en cierta clínica para que a E. se le practicara un aborto y, como ella se negó, se llevo a Marruecos a su hijo en común, amenazándola con no regresar si no se se sometía al aborto. La chica accedió y al día siguiente se reunió con su Abdel y con su hijo en Marruecos, regresando después todos a España. Pasados unos meses, E. denunció a Abdel por propinarla un golpe.
La Audiencia de Granada condenó a Abdel por agresión sexual a ocho años de prisión, a los que sumó una condena de un año de cárcel por un delito de coacciones, 60 euros de multa por malos tratos y a indemnizar a su ex novia con 30.000 euros.
El Supremo anula la condena de agresión sexual al no encontrar problemas en la versión de la chica, ya que no hubo denuncia alguna después de cometerse la supuesta agresión en mayo de 2001, lo que no impidió que la mujer continuara conviviendo con su pareja durante un año y medio más.
Fue el 22 de noviembre de 2002 cuando la mujer compareció en el Juzgado de Instrucción para pedir una medida de alejamiento como consecuencia de haber sido golpeada días antes, y es entonces cuando, al tiempo que describe una situación de permanente conflicto en la pareja, cuenta también haber sido víctima hacía año y medio de una agresión sexual. Según el Supremo, no dice ni dónde ni cómo sucedió esta agresión.
La sentencia del Supremo, de la que ha sido ponente el magistrado Adolfo Prego, señala que el embarazo voluntariamente frustrado presupone, obviamente, una relación sexual anterior, «lo que nada tiene de extraordinario en una pareja que convive, pero no es objetivamente corroborante de que tal relación se obtuviera por medio de la violencia».
No se trata de sustituir la convicción de la Audiencia de Granada, «pero sí de comprobar que el convencimiento se acomoda a unos parámetros racionalmente explicables y que por ello son asumibles en el control casacional». Por todo ello, anula la condena por agresión sexual, manteniendo el resto de pronunciamientos contra el condenado.

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