GRANADA, 10 (EUROPA PRESS)
El hombre acusado de disparar con un arma sin licencia a su ex cuñada y a la madre de ésta, enjuiciado desde hoy en la Audiencia de Granada, aseguró hoy ante la Sala que lo hizo para asustarlas porque le estaban amenazando de muerte.
En la Sección Segunda, el procesado, Julio A.G., de 29 años, que se enfrenta a una petición fiscal de 13 años de cárcel, señaló que el día de los hechos, el 28 de julio de 2002, se dirigía con su coche hacia la casa de su suegra, que vive cerca de las denunciantes, Clara H.C. y su madre, Antonia Josefa C.E.
Cuando estaba a la altura de los domicilios de éstas últimas se le cruzó por la carretera una niña pequeña que estuvo a punto de atropellar, momento en el que, según su testimonio, la víctima y su madre se dirigieron a él amenazándole de muerte. Entonces, el procesado, según apuntó, se puso nervioso, sacó una pistola que dijo que se había encontrado días antes en el campo, y les apuntó para asustarlas.
Aseguró que efectuó dos o tres disparos con el arma hacia el suelo, por lo que «nunca» tuvo intención «de matarlas ni de herirlas» y, de hecho, afirmó que no supo que las había herido hasta momentos después, tras haber dejado el lugar. Mantuvo asimismo que era la primera vez que utilizaba un arma y mostró ante la Sala su arrepentimiento.
Negó ante el tribunal que le instara a Clara a volver con su hermano, con el que ésta estaba casada y tenía dos hijas, testimonio que se contradijo con el que sostuvo su ex cuñada, que aseguró que la familia del procesado, y en especial su ex marido, no la dejaban «tranquila».
El día que sucedieron los hechos, según dijo, iba a tirar la basura cuando vio acercarse «racheando» con su coche a Julio A.G., que le dijo «que tenía que volver con su hermano». Le insultó varias veces, le apuntó con el arma, y le llegó a disparar «dos o tres veces». Las balas le impactaron en las piernas, por lo que cayó al suelo, que fue cuando, según testificó, vio por primera vez a su madre , a la que el procesado volvió a disparar.
Clara, que ahora tiene 31 años, no puede hacer vida normal tras lo ocurrido, ya que cojea de una pierna y tiene prácticamente inmovilizados los tobillos, según afirmó. No puede trabajar y vive con la ayuda económica de su familia, puesto que sus lesiones, por las que fue intervenida quirúrgicamente en varias ocasiones, le impiden «estar mucho tiempo de pie».
Antonia Josefa C.E., incidió en que entre su familia y la del acusado había una situación «tensa», puesto que ella misma no veía apropiada la relación de su hija con su ex yerno, con el que Clara, según dijo, «no se sentía a gusto».
La madre manifestó que oyó disparos cuando ella estaba por la zona donde supuestamente Julio disparó a su hija, con lo que se dirigió hacia el lugar, donde vio a su hija tirada en el suelo, y recibió «uno o dos disparos» antes de acercarse a ella.
Durante la sesión del juicio de hoy, que mañana quedará visto para sentencia, declararon además los médicos que atendieron a Clara. Uno de ellos aseguró que pudo recibir el impacto de esquirlas de una bala que pudo rebotar en el suelo, mientras que el segundo señaló que eso «es posible», pero «poco razonable», puesto que esa situación sólo se daría si el arma disparada fuera de un arma de guerra.
El fiscal considera que los hechos son constitutivos de dos delitos de lesiones y otro de tenencia ilícita de armas, por los que pide una pena de 13 años de cárcel. Solicita además que el inculpado no pueda comunicarse ni acercarse a Clara H.C. por tiempo de 15 años y a Antonia Josefa C.E. por cinco. Julio A.G. se enfrenta además al pago de una indemnización de casi 265.000 euros para la primera y de otros más de 12.300 para la segunda.
La acusación particular que representa a Antonia Josefa C.E. pide siete años de cárcel por lesiones y tenencia ilícita para el acusado, en quien contempla las agravantes de alevosía, aprovechamiento de lugar y tiempo y abuso de confianza, y una indemnización de 28.160 euros, además de prohibición de acercarse o comunicarse con ella por diez años.
La acusación que patrocina a Clara H.C. considera que en los hechos –que califica de lesiones y tenencia ilícita de armas– se dio la circunstancia agravante de alevosía y solicita para el inculpado diez años y nueves meses de prisión y una indemnización de casi 265.000 euros, mientras que la defensa pide la libre absolución.

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