TORRENUEVA (GRANADA), 1 (EUROPA PRESS)
Antonio y Francisco Escobar, padre e hijo, el primero experto en nuevas tecnologías y el segundo agricultor, han decidido cultivar pepinos en forma de corazón para darle un «valor añadido» a su plantación, en un invernadero de Torrenueva (Granada).
«Comprobar cómo los pepinos que cultivamos nos los pagan a 30 céntimos y después en el supermercado, a un kilómetro de donde los cultivamos, se venden a 1,5 euros el kilo hace que tengamos la sensación de que nos engañan, a los agricultores y a los consumidores», declaró Francisco Escobar a través de un comunicado.
Por esa razón, hace un par de meses padre e hijo comenzaron a buscar la forma de que sus pepinos tuviesen un valor añadido y que los intermediarios no fuesen los únicos beneficiados de su trabajo.
Antonio estuvo analizando por internet qué se hacía en otros países en el sector de la agricultura y encontró que en Japón se cultivaban frutas de un modo peculiar, ya que les dan distintas formas. «Había sandías cuadradas, calabazas con la forma de Mickie Mouse y pepinos con formas de corazón».
Tras localizar la empresa que le podía suministrar, pidieron el material a Japón y desde hace semanas Antonio experimenta junto a su hijo en el invernadero que tienen en Torrenueva «obteniendo unos resultados tan magníficos» que ya les han llevado a contactar con varias empresas para crear sus propios modelos.
«Hemos comprobado cómo una hortaliza como el pepino que se vende por kilos y la gente no le da valor, con nuestro método se convierte en un elemento destacado de las ensaladas, consiguiendo además que hasta los más pequeños quieran comerla simplemente por la forma que tiene. Hemos dado un valor añadido al pepino y tanto es así que pasamos de venderlos por kilos a venderlos por unidades, incluso ya hemos estado hablando con algunos restaurantes para que los introduzcan en sus menús», señaló Antonio Escobar, precursor de la iniciativa y padre de Francisco, que está dedicando parte de su invernadero a realizar pruebas de este nuevo producto.
Tanto Francisco como Antonio están viendo en los pepinos con forma de corazón una nueva posibilidad de comercializar sus productos de un modo directo y aportando a los compradores la posibilidad de comerse unos pepinos que «son todo corazón».

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