GRANADA, 27 (EUROPA PRESS)
La Fiscalía de Granada mantuvo hoy en sus conclusiones, que elevó a definitivas, su petición de 9,5 años de cárcel para dos hombres acusados de extorsionar y robar por una supuesta deuda a un socio de la empresa de productos dietéticos en la que trabajaban los tres.
Según considera el Ministerio Público, los hechos, que se produjeron el pasado 13 de junio de 2005, integran un delito de robo con violencia e intimidación, otro de extorsión y otro de detención ilegal, por los que solicita, además de la pena de cárcel, que los procesados, Francisco H.S. y Abraham G.L., indemnicen a su posible víctima en 25.400 euros.
Durante la sesión del juicio, que se ha celebrado en la Sección Primera de la Audiencia de Granada, Francisco H.S. y Abraham G.L. negaron haberse presentado en el domicilio del denunciante, situado en Maracena (Granada), para amenazarle y conseguir todo el dinero que tuviera, además de su vehículo y el de su mujer y su propia casa con el objeto de cubrir la deuda que supuestamente tenía contraída con el primero de los procesados, hechos que fueron denunciados dos días después del 13 de junio.
Francisco H.S., con domicilio en Valencia, dijo conocer a Antonio M.H.M. desde hace más de una década, a consecuencia de los negocios que ambos mantenían. Así, en su declaración ante el tribunal, señaló que se dirigió desde Alicante hasta Granada en el coche del segundo acusado y otras dos personas más que no han sido identificadas.
Una vez en Granada, quedaron en una cafetería de Maracena con el denunciante, después de que comprobaran que en el domicilio social de la empresa no se encontraba. Antonio les invitó, según su testimonio, a su casa, donde Francisco le aseguró que la situación de la empresa en la que eran socios era «insostenible», ya que mantenía una deuda de 400.000 euros.
Entonces, fue el propio denunciante quien se comprometió a asumirla y, para ello, le entregaría a Francisco su vehículo y otro que tenía en un concesionario de Chauchina para venderlo, así como su propia vivienda.
HASTA EL CENTRO COMERCIAL NEPTUNO
Por esa razón, los dos acusados y las otras dos personas y el denunciante viajaron hasta el centro de Granada para dirigirse a lo que ellos pensaban que era una notaría, pero que resultó ser una inmobiliaria, donde Antonio, según indicó Francisco, intentó hacer un reconocimiento de deuda poniendo como garantía su casa, trámite que no se pudo hacer, por lo que finalmente se fueron a una cafetería del Centro Comercial Neptuno.
Después, Francisco fue a por el vehículo del concesionario para llevárselo a Valencia, adonde el denunciante iría días más tarde para que se avalara la deuda. En ningún momento, según indicó el acusado, hubo amenazas de ningún tipo, ni robo, ni sustracción de 3.000 euros de la casa de Antonio.
Los dos acusados y la supuesta víctima están imputados en otro procedimiento en la Audiencia Nacional por un delito contra la salud pública que es, según señaló Francisco, la razón de la presentación de la denuncia.
Por su parte, el segundo acusado, distribuidor de los productos de la empresa y que mantenía, además de una relación comercial, otra de amistad con el denunciante, dijo desconocer que éste y el otro procesado tuvieran deudas y aseguró que todo lo que pasó el 13 de junio, en el que se dirigían a Málaga por negocios, fue «normal». En ese sentido, dijo no explicarse las razones que ha tenido su entonces amigo, con el que no ha hablado en estos tres años, para denunciar los hechos, ya que con él no tenía «ningún problema».
Su declaración se contradijo con la de la supuesta víctima, que mantuvo que durante las tres o cuatro horas en las que se sucedieron los hechos estuvo «aterrorizado» no sólo por lo que le podía pasar a él, sino por lo que le pudiera ocurrir a su madre y a su hijo, ya que, según sostuvo, los acusados le amenazaron con que otra persona estaba en la puerta del colegio de éste último. También reconoció que fue ese «miedo» el que le llevó a denunciar dos días después, tras ser convencido por su mujer y su abogado.
Negó adeudarle cantidad alguna a Francisco H.S., que junto al otro procesado y las otras dos personas, registraron su casa y le arrebataron de un cajón 3.000 euros dándole continuos golpes en la cabeza y preguntándole por dónde se encontraba su caja fuerte, según aseguró a la Sala.
DOS TESTIGOS MÁS
En la vista oral declararon como testigos el encargado del concesionario de Chauchina y la empleada de la inmobiliaria adonde se dirigieron los implicados. El primero dijo que le resultó «un poco extraño» que las personas que fueron a recoger el coche se fueran muy a prisa y la segunda indicó que no concibió nada anormal en los acusados y la víctima, ya que sólo los hizo pasar a una sala de espera.
El fiscal consideró, en la exposición de su informe, que existen pruebas de cargo suficientes para destruir la presunción de inocencia de los dos acusados, por lo que pidió para ellos una sentencia condenatoria.
Ambos, según apuntó, sometieron a su víctima a una situación de intimidación «total, absoluta y permanente» desde aproximadamente las 10,00 horas a las 13,30 horas del 13 de junio, que ha contado con una descripción completa de Antonio M.H.M., que no realizó durante ese tiempo ninguna llamada por el «temor» que sufría. La acusación particular, por su parte, hizo también alusión a lo «pormenorizada» de la declaración de su patrocinado, que ha sido «compacta» y «persistente» en el tiempo.
La defensa de Francisco H.S., que consideró errónea la calificación jurídica de la acusación, con una petición de penas «excesiva», incidió en que los hechos no ocurrieron como lo que se denunció, que «no cuadra» que se hiciera teniendo que convencer a la víctima. El letrado señaló que no ha quedado acreditado el temor aludido de Antonio, que recibió muchas llamadas cuando sucedían los hechos y que no alertó al colegio de su hijo ni a la policía, algo que tildó de «absurdo».
La abogada de Abraham G.L. también pidió una sentencia absolutoria para su patrocinado, puesto que no existe más prueba que la declaración del denunciante que, según sostuvo, podría haber tenido la «motivación» de la deuda que tenía contraída para iniciar el proceso contra los dos acusados. A la letrada le extrañó que en el centro de Granada la supuesta víctima no hiciera ademán de estar coaccionado y que nadie notara «absolutamente nada». Los hechos denunciados están, según dijo, repletos de «inverosimilitud».
La acusación particular contempla los mismos preceptos que la Fiscalía, por lo que pide para cada uno de los acusados la misma pena que el Ministerio Público, pero con una indemnización de 40.000 euros a su representado, Antonio M.H.M. Las defensas solicitan la libre absolución.

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