El municipio suscribe de nuevo el programa de Transformación de Infravivienda, que ha acometido hasta la fecha cerca de 200 actuaciones y prevé llegar a los anejos
Emuviloja, la Empresa Municipal de Vivienda y Suelo de Loja, continua con su trabajo en materia de promoción y mejora de viviendas. En esta ocasión, ha vuelto a suscribir -con el voto unánime de la corporación municipal- el programa de Transformación de Infravivienda, «una materia que Loja fue de los primeros municipios en desarrollar, al sumarse al programa autonómico allá por los primeros años 90», explicaba esta mañana el alcalde, Miguel Castellano, tras la celebración del pleno extraordinario en el que se ha votado el nuevo convenio. Según Castellano, «serán 22 los hogares en precario estado que se beneficiarán de una costosa obra de restauración y acondicionamiento, que, además de evitar ruinas urbanísticas, dota de una digna habitabilidad a estas viviendas». Se suman pues estas 22 a las cerca de 200 actuaciones que el Ayuntamiento y Emuviloja han gestionado en las seis fases realizadas hasta el momento. Tal y como adelantaba Castellano «estas actuaciones -del que se hace un informe previo para seleccionar los proyectos prioritarios- se sitúan en el barrio de San Francisco, Barrio Alto y Centros Histórico, pero serán incluso ampliadas en los próximos meses con una nueva fase, pensada por primera vez para responder a los casos que también se plantean el medio rural, para este Ayuntamiento prioritarios». Gracias a este programa, se mejoran sustancialmente las condiciones precarias de alojamiento que soportan muchas familias, cuyas viviendas necesitan la combinación de obras de rehabilitación, nueva planta, urbanización y trabajo social, de manera que la población residente se mantenga en ellas. «Además, este programa tiene la particularidad de que completa las actuaciones que realiza ya el ARC, que actúa en un radio de acción más específico», explicó el primer edil. Las características más comunes de las infraviviendas van desde la deficiente construcción o la inestabilidad estructural al hacinamiento de sus habitantes, las escaleras excesivamente inclinadas y en mal estado de conservación o las barreras de accesibilidad. Además, sus moradores suelen ser familias jóvenes con pocos recursos en el caso de las infraviviendas del casco urbano y personas mayores con limitadas pensiones en el caso de las infraviviendas rurales.

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