GRANADA, 25 (EUROPA PRESS)
La Audiencia de Granada ha condenado a una pena de 13,5 años de cárcel a David D.O., natural de Marbella (Málaga) y de 28 años, por violar a una menor de 17 años que se encontraba de viaje de estudios en Granada. Deberá además indemnizar a la joven con 60.000 euros por los daños morales sufridos y no podrá aproximarse a la víctima durante 20 años a una distancia inferior a 500 metros ni comunicarse con ella por ningún medio.
La Sección Segunda considera probado que sobre la 1,00 del 15 de abril de 2007 el acusado, con antecedentes penales por delitos de hurto y maltrato en el ámbito familiar, que estaba en compañía de unos amigos, coincidió en las inmediaciones de un hotel de Armilla con un grupo de estudiantes de Huelva en viaje de estudios, entre los que se encontraba una chica, la víctima, que tenía entonces 17 años, según consta en la sentencia, a la que tuvo acceso Europa Press.
Comoquiera que las jóvenes desconocían el lugar y estaban dispuestas a divertirse, se señala en el fallo judicial, se dirigieron al grupo de muchachos pidiéndoles información, tras lo que éstos se ofrecieron a acompañarlas hasta una discoteca próxima. Una vez allí, el procesado no dejaba de hacerle insinuaciones a la chica a pesar de que le había dicho que tenía novio.
Sobre las 3,00 horas se sintió enferma, por lo que «unido al agobio que tenía por la insistencia de David», decidió abandonar el local y regresar al hotel, al que que marchó acompañada de dos amigas. El procesado las siguió y esperó en la puerta del hotel hasta que las dos compañeras de la chica se fueron, momento que aprovechó para entrar en el establecimiento hotelero y llamar a la puerta de la habitación de ésta.
La joven abrió la puerta creyendo que se trataba de sus amigas, según considera la Sala, cuando David irrumpió bruscamente en la estancia, llegando a tirar al suelo el móvil con que la adolescente le dijo que iba a llamar a su novio y a amenazarla con que le iba a «rajar el cuello» si no le obedecía. Entonces, el procesado abusó de la menor y la violó.
Cuando éste se marchó, la chica avisó a su novio, que alertó a sus padres, que a su vez pusieron en conocimiento de la Guardia Civil de Huelva lo ocurrido y se decidieron a viajar hasta Granada. Una media hora después de lo ocurrido, el acusado regresó y volvió a entrar en la habitación tras conseguir la clave de la puerta. Se apoderó de un MP3 de la chica y un teléfono móvil y volvió a violarla, tras lo que le dijo que «su novio no tenía por qué enterarse y que una vez al año no hace daño».
Como consecuencia de la agresión sufrida, la chica, hoy ya mayor de edad, sufre trastorno psicológico por estrés postraumático que ha alterado su carácter con síntomas ansioso-depresivos –llanto, insomnio, pesadillas recurrentes, despertares bruscos nocturnos y temores–. Asimismo, se han visto afectadas sus relaciones personales, ya que evita el contacto con otros chicos o situaciones desconocidas, debido a su actitud de hipervigilancia continua, algo que ha perjudicado además sus estudios.
Según mantiene la Sala, el procesado violó a su víctima sin dudar en «ejercer los actos de violencia física y de intimidación» suficientes para que ésta reprimiera todo intento de autodefensa o en reclamación de auxilio y para obligarla. «La menor no se atrevió a desobedecer gritando o pidiendo auxilio debido al terror que le causaban las amenazas de ser golpeada o incluso perder la vida que le profirió el acusado», agrega.
Contra la sentencia, que no es firme, cabe recurso de casación ante la Sala Segunda del Tribunal Supremo.

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