GRANADA, 20 (EUROPA PRESS)
El Juzgado de lo Penal 1 de Granada acogió hoy el juicio contra un guardia civil, de iniciales R.G.G., acusado de perseguir y masturbarse delante de dos jóvenes en la madrugada del 23 de octubre de 2005, en la localidad granadina de Alhama, por lo que se enfrenta a dos años y medio de cárcel por un delito de abusos sexuales, petición de la acusación particular, que ejerce una de las denunciantes.
Durante el juicio, que ha quedado visto para sentencia, el procesado negó los hechos que se le imputan y aseguró que ese día, que no estaba trabajando, se encontraba en estado de embriaguez.
La Fiscalía, que no ve delito, le acusa de una falta de vejaciones injustas, por lo que solicita para el agente el pago de una multa de 800 euros. Para el Ministerio Público no existió abuso sexual ni tocamientos, por lo que la actuación del guardia civil puede considerarse «moralmente reprobable, pero no delito».
En su declaración como testigo, la denunciante explicó que fue a la salida de un pub de la localidad de Alhama cuando se percató de que el procesado, que le preguntó adónde iba, la seguía mientras ella hablaba por el móvil. Asimismo, cuando le miró, se dio cuenta de que el guardia civil tenía el pene fuera del pantalón y que se estaba masturbando, por lo que gritó, se asustó y se metió dentro de otro local, cuyo propietario la acompañó posteriormente a su casa.
La joven aseguró que, desde lo ocurrido, a pesar de que hayan pasado más de tres años, se encuentra muy asustada y no se atreve a ir sola a ningún sitio, desplazándose siempre en moto.
De igual modo, declaró en la vista otra chica que, al salir de trabajar, esa misma madrugada, vio al procesado orinando en un macetero, por lo que le recriminó su actitud. Éste la empezó entonces a seguir hasta su casa, donde permaneció en su portal, a pesar de que ella ya había entrado, masturbándose, según afirmó la madre de la joven.
La acusación particular pidió una sentencia condenatoria para el acusado, para el que solicita, además de la pena de cárcel, el pago de una indemnización a la denunciante de 3.000 euros por los daños morales sufridos. Para el letrado, según expuso en su informe final, los hechos «van más allá de un simple exposición al público», ya que «perseguía a sus víctimas», que fueron «obligadas» a «soportar» la situación.
La defensa, por su parte, pidió la libre absolución de su patrocinado y que, en el caso de considerarse la falta propuesta por el Ministerio Fiscal, que se contemple la eximente completa de embriaguez ya que, según incidió, el guardia civil tenía una «influencia de bebidas alcohólicas bestial», que se puso de manifiesto en su declaración cuando fue detenido.

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