GRANADA, 7 (EUROPA PRESS)
La Fiscalía de Granada mantuvo hoy en sus conclusiones definitivas su petición de diez años de cárcel para el hombre de 58 años, de iniciales A.L.M., acusado de abusar durante aproximadamente un año de una niña, que tenía entonces once, en su propia casa, situada en una localidad costera de la provincia de Granada.
En la segunda y última sesión del juicio, celebrado en la Sección Primera de la Audiencia de Granada, el representante del Ministerio Público indicó en su informe que ha quedado «totalmente acreditado» que el procesado y la menor iniciaron una relación cuando ésta última tenía once años y finalizó en 2006, un año después.
En ese tiempo, según señaló el fiscal, el procesado abusó sexualmente de la niña, que, según establece el Código Penal, no pudo consentir la relación al ser menor de 13 años, ya que «el consentimiento se considera como no válido».
Para la Fiscalía, que además solicita que el acusado indemnice con 8.000 euros a la menor y que no se aproxime a ella durante un periodo de diez años, está «fuera de toda duda» que, durante el tiempo en el que existió esa relación, A.L.M. cometió actos «de naturaleza libidinosa», en los fines de semana y periodos de vacaciones escolares, cuando el acusado supuestamente aprovechaba la ausencia de la madre para abusar de la menor.
Es «indiferente», según señaló, que este tipo de relación se produjera con el consentimiento de la niña, que fuera ésta la que lo invitara a entrar en su casa, o que no viviera la experiencia como traumática. La relación pudo iniciarse por «cierto engaño» del acusado hacia la niña, ya que ésta en un principio no le permitía entrar en su domicilio y que, con el tiempo, se ganó su confianza y lo consiguió.
Por su parte, y en contra de lo que sostuvo la Fiscalía, la defensa señaló que la declaración de la menor está llena de contradicciones ya que, aunque ayer señaló ante la Sala que no quería a A.L.M., le dijo a los médicos y psicólogos que la atendieron que vivía la relación como un noviazgo.
Para el letrado «no cabe duda» de que su patrocinado no forzó nunca a la menor, quien era la que llevaba las riendas de la relación, ya que, según declaró durante la instrucción, A.L.M. era «cariñoso, simpático y tontorrón».
Por esa razón, el abogado pidió la libre absolución de su defendido o la condena de 1 a 3 años de cárcel, en relación con el artículo 181 del Código Penal, que señala que «el que, sin violencia o intimidación y sin que medie consentimiento, realizare actos que atenten contra la libertad o indemnidad sexual de otra persona, será castigado, como responsable de abuso sexual, con la pena de prisión de uno a tres años o multa de dieciocho a veinticuatro meses».
El acusado ejerció su derecho a la última palabra, en el que señaló que era la menor, a la que conoció cuando ésta tenía nueve años, la que le «manejaba».
En la sesión de hoy declararon los médicos, psicólogos y trabajadoras sociales que atendieron a la menor una vez que su madre denunció los hechos, el 30 de julio de 2006. Los expertos concluyeron que la niña no vivió la experiencia como traumática pero sí en sus consecuencias.
La menor, que declaró ayer como testigo protegido, afirmó que conoció al acusado cuando ella tenía nueve años, que fue cuando comenzaron los primeros tocamientos, que, cuando pasaron dos años, en los que vivió con su padre –periodo en el que no lo vio–, fueron a más. Ella vivía entonces lo que ocurría como un juego y no era consciente de lo que sucedía, de lo que sí lo ha sido al transcurrir el tiempo, según afirmó. Sin embargo, A.L.M. negó haber abusado de la chica, que ahora tiene 14 años, con la que, según dijo, sólo veía la televisión y jugaba a las cartas.

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