GRANADA, 6 (EUROPA PRESS)
La Audiencia de Granada juzga desde hoy a un hombre de 58 años, A.L.M., acusado de abusar sexualmente de una niña que entonces tenía 11 años, en su propio domicilio, situado en una localidad costera de Granada.
La Fiscalía, que solicita para él la pena de diez años de cárcel por un delito de abuso sexual e indemnización de 8.000 euros, por los daños morales, le acusa de haber mantenido relaciones sexuales completas con la niña, que, según sostiene en su escrito de conclusiones provisionales, no vivió la situación como «traumática» pero sí produjo en ella una «alteración anímica».
En la primera sesión del juicio, que continuará mañana, el acusado, que trabajaba como albañil en la obra de la casa de la madre de la chica, negó ante el tribunal haber abusado de ésta, con la que dijo que sólo veía la televisión y jugaba a las cartas. Según dijo, era ella la que le invitaba a su casa, donde declaró haber estado varias veces.
La madre de la niña presentó la denuncia contra el acusado el 30 de julio de 2006, un día después de que lo sorprendiera saliendo corriendo de su casa, sin camisa y con los zapatos en la mano. Ella había notado las cosas cambiadas en su domicilio y falta de alimentos en el frigorífico, por lo que decidió acudir a su casa a una hora no habitual, según el testimonio prestado hoy ante la Sala.
Según afirmó, ella no había notado un comportamiento diferente en su hija y no sospechó «jamás» que pudiera mantener una relación con una persona. La madre permitió a la Guardia Civil que registraran su domicilio, donde los agentes encontraron varias notas entre la menor y el acusado, casi todas de contenido sexual, y una cajita donde la niña guardaba supuestamente semen.
La menor, que declaró como testigo protegido, afirmó que conoció al acusado cuando ella tenía nueve años, que fue cuando comenzaron los primeros tocamientos, que, cuando pasaron dos años, en los que vivió con su padre –periodo en el que no lo vio–, fueron a más. Ella vivía entonces lo que ocurría como un juego y no era consciente de lo que sucedía, de lo que sí lo ha sido al transcurrir el tiempo, según afirmó.
Al principio no dejó al acusado que éste entrara en su casa pero posteriormente el hombre consiguió ganarse su confianza. Según señaló, A.L.M. le «engañó» porque ella «no entendía», le dijo que lo que hicieran dentro del domicilio de la menor no se lo podía contar a nadie. Incluso existe una grabación de una conversación telefónica entre ambos en la que supuestamente el hombre le decía que la quería y que eran novios.
Ese teléfono móvil en el que, al parecer, también hay fotos del acusado, las notas entre él y la menor y la cajita, así como sábanas y ropa, fueron recogidas como pruebas por la Guardia Civil, según señalaron los agentes que hoy han declarado como testigos.
Mañana continuará el juicio con más pruebas testificales y las periciales, en una sesión en la que las partes presentarán sus conclusiones e informes finales.

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