GRANADA, 2 (EUROPA PRESS)
Los afectados por el caso del «jamonero de Trevélez» aseguran que el acusado de estafar a casi 200 vecinos de la Alpujarra, Antonio Herrera, «saldrá pronto de la cárcel», a pesar de que la Fiscalía pide para él una pena de 46 años y 10 meses de prisión y el pago de una indemnización de más de diez millones de euros para los perjudicados.
Según explicó hoy en declaraciones a Europa Press el portavoz de los afectados, Antonio López, el acusado estará «poco tiempo» en la cárcel pues «no ha matado a nadie, sólo se ha aprovechado de cuatro pobres».
Del mismo modo, apuntó que la indemnización de diez millones de euros «soluciona algo a los afectados, aunque sea poco», aunque advirtió que el importa total de la estafa asciende a 45 millones de euros.
En este sentido, recordó que el abogado de los perjudicados «tampoco» les ha ayudado mucho pues en un principio les dijo que iban a cobrar mediante unas propiedades que tenía el acusado, pero como éstas se las quedaron diversas administraciones, los afectados ya no cobrarán a través de esta fórmula.
Por ello, López recalcó que este conflicto sólo se solucionará con el tiempo que el acusado esté en al cárcel y con la cantidad que a cada uno les toque de los diez millones de euros.
Además de la pena de 46 años de prisión y la indemnización a los afectados, el Ministerio Público solicitó que Antonio Herrera pagara una multa de otros 2,2 millones de euros, y devolviera a Hacienda la cantidad de 728.419 euros, que deberá afrontar junto a su mujer, que se enfrenta a una petición de siete años de cárcel y multa de más de 730.000 euros.
En su escrito de calificación, al que tuvo acceso Europa Press, el Ministerio Público le atribuyó a Herrera un delito de estafa, apropiación indebida, societario, insolvencia punible, falsedad documental, alzamiento de bienes, y cuatro delitos contra la Hacienda Pública, y a su esposa un delito societario, alzamiento de bienes y tres contra la Hacienda Pública.
El fiscal señaló que Antonio Herrera, también conocido como «Fernando», junto con su esposa, Concepción G.N., constituyeron el 21 de diciembre de 1993 la sociedad mercantil «Jamones Fernando S.L.», cuyo objeto era el secado y curación de jamones, con sede social en Trevélez (Granada), donde ambos residían.
Debido a su anterior medio de vida como director de una sucursal de una entidad de crédito en el municipio, Herrera tenía conocimiento de los ahorros de sus clientes y otros convecinos, funcionamiento y aspectos mercantiles de las distintas modalidades de crédito, medios de financiación de empresas dedicadas al sector del jamón, así como de las obligaciones civiles y fiscales derivadas de las citadas actividades, además de contar con una buena imagen y consideración por tal condición en la zona de la Alpujarra.
De esta forma y en torno al año 1997, «presidido por un manifiesto ánimo de lucro y en perjuicio de terceros», decidió dirigir su actividad empresarial al ámbito de la obtención de capital y recursos ajenos para la financiación de su consumo y bienes propios, «enmascarando dicha ilícita actividad bajo una apariencia de actividad comercial dedicada a sectores productivos distintos al del jamón serrano» con su mujer.

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