GRANADA, 26 (EUROPA PRESS)
La Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) pide una pena de 11 años y 8 meses de cárcel para un hombre de 36 años, de iniciales J.I.S.C., acusado de quebrantar la orden de alejamiento dictada e incendiar el ciclomotor de su ex novia en el garaje comunitario de su edificio.
Asimismo, el fiscal solicita que éste no pueda acercarse a menos de 500 metros ni comunicarse con la que fue su pareja en un periodo de cinco años, que durante tres no tenga derecho a tenencia y porte de armas y que pague una multa de un total de 3.420 euros.
En su escrito de conclusiones provisionales, el Ministerio Público señala que el procesado, tras finalizar una relación sentimental de varios meses con M.Q.R., comenzó, a finales del mes de agosto de 2006, con una actitud de hostigamiento a su ex pareja motivada por su ruptura, lo que se materializaba en un acoso y seguimiento continuo.
Según el relato fiscal, el acusado llegó incluso a desinflar las ruedas de la moto de ella y le dijo a una amiga común que sabía como se vestía su ex novia, dónde estaba cada momento y con quién se relacionaba, por lo que la presuntamente acosada llegó a cambiar la cerradura, hechos por los que se instruyó procedimiento abreviado del Juzgado de Violencia sobre la Mujer 2 de Granada.
Asimismo, el 7 de octubre de 2006 el procesado llegó incluso a agredir a su ex pareja en presencia de su amiga, lo que originó un procedimiento de diligencias urgentes del Juzgado de Violencia sobre la Mujer 1 de Granada –que después acabó en sentencia condenatoria firme–, por las que se dictó, dos días después, una orden de protección por la que se le prohibía acercarse a menos de 200 metros del lugar donde se encontrara ésta y de su domicilio.
No obstante, el 14 de octubre J.I.S.C., «pese a ser conocedor de la medida de alejamiento acordada y haciendo caso omiso de la prohibición», acudió a la casa donde vivía la que había sido su pareja, en Churriana de la Vega, y consiguió entrar en el garaje situado en la planta baja del edificio.
Una vez allí, prendió fuego al ciclomotor propiedad de ésta, «pese a ser perfectamente consciente» de que existía un «riesgo cierto» de que se produjera una propagación del fuego, que podría afectar a la vida e integridad física de los usuarios del edificio y para sus pertenencias.
Efectivamente, al quemar el ciclomotor, se ocasionó un incendio en el lugar, y el humo resultante de la combustión afectó a los dos bloques del edificio y se propagó a las primeras plantas del mismo, por lo que fue necesaria la actuación de los bomberos y resultaron intoxicadas cuatro personas, causando además considerables desperfectos en las instalaciones y propiedades.
El Ministerio Fiscal considera que los hechos relatados son constitutivos de los delitos de coacciones, quebrantamiento de medida –éste con reincidencia–, incendio, uno continuado de daños y cuatro faltas de lesiones.
El juicio está previsto que se celebre el próximo 18 de noviembre en la Sección Segunda de la Audiencia de Granada.

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