GRANADA, 16 (EUROPA PRESS)
Los nietos del banderillero Francisco Galadí y el maestro de Pulianas (Granada) Dióscoro Galindo, supuestamente enterrados en la misma fosa común que el poeta granadino Federico García Lorca, se mostraron hoy «muy satisfechos» y «emocionados» por la autorización de Baltasar Garzón para la exhumación de los restos de sus familiares, después de que el magistrado se haya declarado además competente para investigar los crímenes cometidos durante la Guerra Civil y el Franquismo.
En declaraciones a Europa Press, Nieves Galindo consideró este el «punto final» a una «lucha» que comenzó su padre y que ha contado en todo momento con la negativa de la familia de García Lorca, que considera que el lugar, situado muy cercano al barranco de Víznar, donde supuestamente están enterradas unas 2.000 personas más, debe ser considerado un cementerio en sí mismo y un lugar sagrado.
Al respecto, Galindo recordó que la Universidad de Granada (UGR) se encargará de los trabajos de localización de la fosa, exhumación e identificación de los restos con estricta «confidencialidad», tal y como solicita la familia del poeta, que no quiere que el momento se convierta en «circo mediático».
La nieta del maestro republicano incidió en que «no tenía razón de ser» una negativa del juez a la exhumación de la fosa que, a su juicio, no es una sepultura digna para su abuelo, sino una forma «inhumana», como «de animales», de enterramiento, por lo que, aunque algunas de sus hermanas prefieren que Dióscoro yazca donde lo hace ahora, llevará los restos, una vez identificados, a otro lugar «más adecuado».
Por su parte, Francisco Galadí, el nieto del banderillero, resaltó a Europa Press lo «contenta» que está su familia en la consecución de algo en lo que «llevábamos bastantes años», y reconoció el privilegio con el que ha contado su abuelo por descansar con los restos de García Lorca, porque, de otra manera, según dijo, la fosa no habría sido considerada «tan importante».
Al banderillero, anarquista, al igual que Joaquín Arcollas, también banderillero y enterrado en la misma fosa, «le quitaron la vida por defender en lo que creía», mantuvo su nieto, quien «por fin» ha visto cumplido el deseo de poder dar sepultura digna a su abuelo.
LOS TRABAJOS LLEVARÍAN DOS MESES
Galindo y Galadí están ya a la espera de que se les comunique la fecha de la apertura de la fosa, trabajos que llevarían unos dos meses y emplearían a un grupo de unas 20 personas, según señaló recientemente a Europa Press el titular del Laboratorio de Antropología Física de la Universidad de Granada, Miguel Botella.
Fue el pasado 12 de septiembre cuando Galindo y Galadí presentaron en la Audiencia Nacional una demanda para poder recuperar los restos de sus antepasados, frente al «silencio» de los herederos de Lorca, «que ha primado siempre», según señalaron entonces.
La nieta del maestro republicano, que estuvo arropada por el historiador Ian Gibson y varios miembros de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, defendió que la solicitud presentada ante el juez Baltasar Garzón era la «última salida» tras muchos años reclamando la exhumación. En todo ese tiempo, «ha ganado» la oposición de la familia del escritor a buscar la fosa pero ahora «tendrá que ser al revés», mantuvo Galindo.
Tras la presentación de la demanda, Laura García Lorca, sobrina nieta del poeta mostró días después su «temor» a que la apertura de la fosa común se convierta en un «espectáculo», por lo que exigió entonces «todas las garantías de privacidad».
La familia de García Lorca accedía así a que, si lo autorizaba el juez, como así lo ha hecho, se procediera a esa apertura, y dijo respetar los «sentimientos» de los familiares de los enterrados con el poeta. «Abrir una fosa es una cosa espantosa y dolorosa en cualquier caso. Para algunas personas puede ser un consuelo pero para otros no y para los familiares de las víctimas que no han reclamado los restos algo muy inquietante», apuntó a Europa Press.
De igual manera, justificó la negativa de la familia a abrir la fosa no en «no querer saber», sino en que haciéndolo «no se cerrará ni abrirá una herida», si bien mostró su apoyo a las iniciativas de investigar, de abrir los archivos para saber la identidad y las circunstancias de todos los asesinados. «Lo importante son los datos históricos», mantuvo.
«Nos gustaría que ese lugar se preservara tal como está. Que se pusiera una piedra, una lápida con todos los nombres de todas las víctimas de la represión en orden alfabético y que en ese lugar no destacara el nombre de Federico García Lorca por encima de ningún otro. Él está allí igual que los demás», insistió.
La también presidenta de la Fundación Federico García Lorca eludió hoy pronunciarse sobre la autorización del juez de la Audiencia Nacional, si bien, desde fuentes de la entidad indicaron que «posiblemente» en próximos días se emita un comunicado de la familia.

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