GRANADA, 15 (EUROPA PRESS)
La exposición «José Guerrero. Los años primeros, 1931-1950», presentada hoy en el centro de arte contemporáneo José Guerrero, recoge 70 obras de juventud del pintor granadino, que, formado en Granada con Gabriel Morcillo, practicaba en sus comienzos con la figuración y el paisaje desde lo alto de la torre de la Catedral en el mismo estudio que un día perteneció a Alonso Cano.
Sus primeras obras, con tan sólo 17 años, son óleos sobre lienzo que recrean la imagen de su ciudad antes y después de la Guerra Civil y bellas vistas de pueblos costeros como Almuñécar, al que dedica una serie sorprendente. En realidad, Guerrero repite las pautas del artista moderno, que parte de unos principios más realistas y académicos que se destilan finalmente a la abstracción.
A juicio de Yolanda Romero, directora del Centro Guerrero y comisaria de la muestra, «en los orígenes se pueden apreciar muchos aspectos que ayudan a comprender su obra, como las influencias, los maestros, sus tendencias y preocupaciones, sus errores y sobre todo, la curiosidad y el deseo de aprendizaje continuo».
La exposición ha logrado reunir más de 70 obras de juventud del pintor, entre óleos, obras sobre papel, dibujos y otros materiales, que proceden de archivos particulares, de la colección familiar y del propio Centro y que el próximo año viajarán a la Real Academia de España en Roma, informó la Diputación en una nota.
«Es una muestra irrepetible porque haber reunido esta obra tiene una gran complejidad debido a la dispersión y la itinerancia del pintor durante estos primeros años» , manifestó hoy la diputada de Cultura, Asunción Pérez Cotarelo, durante la presentación de la misma.
Francisco Baena, comisario de la exposición junto a Romero, indicó que «existe un lenguaje simbólico en su obra que se va apuntando desde los primeros años, como el interés manifestado por los espacios abiertos, por las aguas (playas, ríos, lavanderas, bañistas) y en concreto por las orillas en su concepción de límite, su dinamismo compositivo y la querencia por las diagonales o su preocupación esencial por el color».
La selección de obra se ha realizado atendiendo tanto a su representatividad de las preocupaciones e intereses plásticos de Guerrero en los años objeto de estudio, y a su excelencia, como al esquema argumental del que se han valido los comisarios para presentar las primeras fases de la evolución de su lenguaje, esquema proporcionado por la singladura vital del artista: «Granada, 1931-1946»; «La Alberca y otros viajes desde Madrid, 1945-1946»; «París, Suiza, Roma, Bélgica, Londres, 1947-1949»; y «En busca de la abstracción 1946-1950».

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