GRANADA, 25 (EUROPA PRESS)
El jurado popular que ha enjuiciado a El Mostafa N. en la Audiencia de Granada ha emitido hoy un veredicto de culpabilidad contra éste al considerar que asesinó de 14 puñaladas al propietario de la nave que tenía alquilada para su empresa de productos cárnicos, en Chimeneas (Granada), con los agravantes de alevosía y ensañamiento, tal y como pedía la acusación particular.
Asimismo, también ha aceptado el atenuante de confesión de la infracción a las autoridades propuesto por la defensa, que ha manifestado su disconformidad con el veredicto –dado a conocer sobre las 19,00 horas–. El letrado ha solicitado asimismo para su patrocinado la pena mínima.
La Fiscalía, que contempló en su escrito de conclusiones definitivas tan sólo el agravante de ensañamiento, ha elevado su petición de pena de 15 años de prisión a una mínima de 20 años y un día y ha mantenido la indemnización de 180.000 euros para los herederos de la víctima, J.R.C., que contaba con 30 años cuando se produjeron los hechos, el 21 de marzo de 2007.
La acusación particular, que solicitaba para el procesado 23 años de cárcel, ha rebajado su petición a 22, teniendo en cuenta el atenuante, y, de igual forma, ha mantenido los 180.000 euros que pedía de indemnización por daños morales para la viuda, Carmen Moles, que estaba presente durante la lectura del veredicto y que, al conocerlo, ha estallado a llorar.
El jurado ha estimado que no ha quedado probado en la celebración de la vista oral que la víctima atacara al acusado, como así esgrimió éste durante su declaración, ni que la lesión que dijo padecer, en la rodilla izquierda, hubiese sido provocada por J.R.C.
Para los componentes del tribunal popular la única prueba con que se ha contado en el proceso ha sido la de la declaración del acusado, que no estaba obligado a decir verdad, y la cuantía y «virulencia» de las cuchilladas. En contra de lo que sostuvo el abogado de la defensa y el propio procesado, el jurado ha considerado que El Mostafa N. no prestó auxilio a J.R.C., a pesar de que éste se entregara después del suceso y confesara los hechos ante la Policía Local de Santa Fe.
Ahora tendrá que ser la presidenta del tribunal quien redacte la sentencia para la aplicación de la pena al procesado, natural de Marruecos, que durante su declaración y en el uso de su derecho a la última palabra pidió perdón a la familia, si bien la viuda no aceptó ese arrepentimiento y le increpó que no podía «lavarse las manos como Poncio Pilatos».

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