El Mostafa N. hace uso del derecho de su última palabra y vuelve a implorar el perdón de la familia de la víctima
GRANADA, 24 (EUROPA PRESS)
La Fiscalía mantuvo hoy en sus conclusiones definitivas su petición de 15 años de cárcel y 180.000 euros de indemnización por el delito de asesinato para el acusado de matar de 14 puñaladas al propietario de la nave que tenía alquilada para su empresa de productos cárnicos, en la localidad de Chimeneas (Granada).
Asimismo, la acusación particular, que ejerce la viuda del fallecido, Carmen Moles, elevó la indemnización solicitada por daños morales de 120.000 a 180.000 euros y mantuvo la solicitud de 23 años de cárcel para El Mostafa N. por el delito de asesinato con alevosía y ensañamiento.
Por su parte, la defensa, que considera que en los hechos, que se produjeron el 21 de marzo de 2007, concurrieron los atenuantes de legítima defensa, arrebato y confesión de la infracción a las autoridades, agregó a éstos el de reparación del daño causado al haber intentado auxiliar a la víctima, por lo que cree que El Mostafa N. debe ser condenado sólo a dos años y medio de cárcel.
En su informe, la fiscal se dirigió al jurado popular que enjuicia el caso, que ha quedado visto para veredicto, señalando que, durante el juicio, que comenzó el pasado lunes 22, «se ha destruido la presunción de inocencia» del acusado, que, en su opinión, no auxilió al fallecido tras asestarle 14 cuchilladas, aunque fuera a entregarse a la Policía, por lo que demostró que «no tuvo piedad».
La representante del Ministerio Público consideró que entre J.R.C. y el procesado había una relación comercial en la que surgieron una serie de problemas, de los que acusaba El Mustafa N. a su víctima, y que pudieron llevar a la discusión que ambos mantuvieron antes del suceso.
Durante el apuñalamiento y tras él, el acusado mostró «gran crueldad» y «tranquilidad», en contra de lo que éste declaró en la Sección Primera de la Audiencia de Granada, que no recordaba lo que ocurrió tras asestar a J.R.C dos cuchilladas, y que, tras éstas, lo vio «todo amarillo». «Tuvo la tranquilidad suficiente para lavarse las manos, soltar el cuchillo, coger su coche e irse a la Policía».
«FRIALDAD»
Por esa razón, la fiscal no entiende que el acusado agredió a su víctima en legítima defensa, ni que existiera arrebato, como alega la defensa, ya que no hubo «miedo auténtico» y sí «frialdad» en la manera de ejecutar los hechos, a su juicio.
De igual forma recordó que el procesado sólo sufrió un hematoma en la rodilla, al parecer de una patada de la víctima, cuando, por contra, J.R.C. recibió cuchilladas que afectaron a órganos vitales como el hígado o el pulmón e incluso algunas alcanzaron las costillas, para lo que tuvo que ejercer cierta fuerza, tal y como acreditó la médico forense que declaró hoy en calidad de perito y que le practicó la autopsia al cadáver.
De este modo, se refirió a la preocupación que mostró el acusado tras confesar los hechos ante los agentes de Policía Local de Santa Fe, un sentimiento «normal» en alguien que ha apuñalado a otra persona hasta 14 veces y que lo era más, según incidió el Ministerio Público, por haberse arruinado la vida.
En cuanto a los testigos presentados por la defensa que han corroborado la bondad y la normalidad de El Mostafa N., la fiscal apuntó que «la gente que comete crímenes no lleva un letrero en la frente».
Por su parte, el letrado de la acusación particular tampoco compartió que existieran los atenuantes expuestos por la defensa, y sí que se dieran las circunstancias de ensañamiento y alevosía, puesto que fue un ataque «por sorpresa, inesperado y cobarde». Así, el abogado consideró que sí tuvo ánimo de matar el procesado, al haber acuchillado 14 veces a J.R.C. en el tórax, si bien una de las heridas se encontraba en la parte lateral del tronco, por lo que se pudo producir desde detrás.
Por otra parte, indicó que «no parece que hubiera obcecación» de El Mostafa, que actuó con «gran serenidad» tras lo ocurrido, ya que, aún cuando tuvo a su disposición su móvil y el de la víctima, optó por coger su coche e ir hasta Santa Fe a la Policía «cerrando la puerta de la nave con llave», en lugar de hacer una llamada de auxilio.
LEGÍTIMA DEFENSA, AUNQUE «EXTREMA»
El abogado de la defensa resaltó que el acusado no haya cambiado su testimonio desde la primera vez que declaró ante los agentes de Santa Fe justo después de lo ocurrido y apuntó que «no existe prueba ni interpretación lógica» que lleve a concluir que en el suceso existió alevosía y ensañamiento. Mostró asimismo su «certeza absoluta» de que su patrocinado no quiso matar y que, si lo hizo, fue en legítima defensa, aunque «extrema».
Incidió asimismo en que El Mostafa N. es una persona normal y que como tal «no se comporta como el diablo», sino que vivió una situación de arrebato al verse amenazado por J.R.C. que, según al versión del acusado, le insultó, empujó, dio una patada y le advirtió de que acabaría en la picadora de carne. «Es posible tener una sensación de miedo que luego no se pueda demostrar», señaló.
Al finalizar la tercera sesión del juicio, El Mostafa N. hizo uso de su derecho a la última palabra, en el que expuso que «si hubiera tenido la más mínima idea de matar» a J.R.C. lo hubiera hecho «de otra manera». «Hay muchas maneras de hacer daño. No lo haría tampoco en una fábrica, que es un sitio de trabajo, un sitio común. Yo he declarado desde el primer momento toda la verdad y si tuviera idea de manipular la verdad me hubiera rajado con un cuchillo y le habría puesto a él un cuchillo en su mano», manifestó.
Asimismo señaló que emigró a los 26 años de su país, Marruecos, para mejorar su nivel de vida y su familia y no «para llegar a este punto e ir a la cárcel». El Mostafa N. reconoció que lo que ha pasado ha sido una «tragedia» donde «todos hemos salido perdiendo» y volvió a implorar el perdón de la familia de la víctima. «No era mi intención, fue un accidente, pido que acepten mi disculpa», concluyó el acusado, que fue interrumpido por la presidenta del tribunal del jurado, al prolongarse en el uso de la palabra.
El jurado, conformado por nueve personas, deberá emitir en los próximos días su veredicto de culpabilidad o no culpabilidad del procesado.

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