La localidad ha solicitado, a través del Patronato de Turismo que la fiesta que recrea la rebelión de los moriscos de la Alpujarra del siglo XVI, sea declarada de interés turístico regional
La localidad de Quentar retrocederá varios siglos este fin de semana durante la celebración de su Función de Moros sus fiestas patronales en honor a San Sebastián.El municipio, que duplica su población con los visitantes que asisten este fin de semana a la fiesta, conmemorarán, un año más, en clave de acción teatral los hechos acaecidos en el último tercio del siglo XVI durante la Guerra Civil de las Alpujarras, causada por la rebelión de los moriscos granadinos comandados por Aben-Humeya contra el poder cristiano en tiempos de Felipe II.Durante la presentación en rueda de prensa, la diputada de Asistencia a Municipios Francisca González, ha explicado como a través del Patronato Provincial de Turismo se está tramitando la solicitud para que la fiesta se declarada de interés turístico regional.
Por su parte el delegado de Cultura de la Junta, Pedro Benzal ha confirmado que su delegación va a contribuir a la publicación de un libro en el que se recogen los textos históricos de la conmemoración.El vocal de la hermandad Emilio Callejas, acompañado del alcalde del municipio, Enrique Rodríguez, ha destacado como la celebración que se prepara durante todo el año forma parte del acerbo cultural de tanto de la localidad como de la provincia.De los cuatro días que duran las fiestas, los dedicados a Moros y Cristianos son dos, sábado y domingo. En el primero se recuerda la victoria del Bando Moro sobre los Cristianos, teniendo como resultado la toma como prisioneros de los principales jefes Cristianos, sus banderas e imágenes. En el domingo, después de varios escarceos a primera hora de la mañana tras la bajada desde el Cerrillo de los Almireces de las fuerzas Moras, se recrudecen los lances por la tarde hasta que, primero por las armas y posteriormente por el dialogo, el Bando Cristianos consigue vencer y recuperar sus imágenes, prisioneros y banderas. El final, como no podía ser de otra manera tratándose de unas fiestas, lo rubrican, unos y otros, caminando juntos en buena armonía hacia el Refresco Popular.

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