GRANADA, 04 (EUROPA PRESS)
El director de orquesta hispano-israelí Daniel Barenboim clausura el ciclo sinfónico del 57 Festival Internacional de Música y Danza de Granada, al que es invitado desde hace cinco años, con la trilogía final del organista y compositor austriaco Anton Bruckner (1824-1896), las sinfonías 7ª, 8ª y 9ª, que serán interpretadas en tres días consecutivos.
En rueda de prensa en el Palacio de Carlos V de Granada –que acogerá los conciertos–, el maestro, que dirige la Staatskapelle Berlin desde 1992, destacó «el placer enorme» de volver a acudir al festival, más cuando en esta ocasión es la primera vez que se interpreta la 8ª sinfonía en el certamen granadino, algo de lo que el director no tenía hasta hoy constancia.
«Hemos hecho siempre programas con diversos compositores. Nos hemos dedicado mucho a Mahler en los últimos años, pero nunca realmente un fin de semana como éste y hacer las tres últimas sinfonías de Bruckner en un golpe va a poder dar una idea muy clara de su música», señaló Barenboim, quien incidió en que, al frente de la Staatskapelle «nunca hemos elegido la facilidad».
Según explicó, Bruckner «era considerado en los ochenta un compositor austríaco para los austriacos, ni siquiera para los alemanes», por lo que se considera que «el fenómeno de la aceptación de Bruckcner fuera de Austria es bastante reciente».
Barenboim señaló que, si bien siempre se ha destacado del compositor que ahora interpreta su aspecto religioso, «la importancia de sus sinfonías es justamente que une elementos que normalmente no se encuentran en un mismo compositor», si bien bromeó con que «desde luego la religiosidad de Bruckner es más importante para su música que lo fue la tuberculosis para Chopin».
Su lenguaje musical es post-wagneriano y «más bien barroco», con una atmósfera «casi medieval. «Para tener la totalidad de la experiencia bruckneriana se tiene una experiencia histórica también», apuntó.
INCONCLUSA.
Señaló asimismo que, aunque la 9ª de Bruckner es inconclusa, en ella «nos dejó uno de los movimientos lentos más grandes de la historia de la música», con lo que esperó que sea el mismo público el que disfrute de las tres sinfonías este fin de semana.
De hecho, según indicó, la orquesta berlinesa la ha interpretado en los últimos dos meses en Sudamérica «donde el impacto entre el público y para nosotros fue muy fuerte». Asimismo confesó que Bruckner fue «una de las razones principales» por las que comenzó a dirigir, cuando oyó por primera vez en 1958 una de sus sinfonías. «Quedé completamente fascinado», declaró.
Preguntado por la interpretación de Richard Wagner por la West-Eastern Divan Workshop, orquesta conformada cada verano por jóvenes músicos de Israel y Palestina, reconoció que «fueron ellos» quienes propusieron acabar con el «tabú» del compositor, asociado habitualmente con el nazismo en Alemania. Según señaló, aunque fue un tema muy discutido, en cuanto que interpretaron su música en un par de ocasiones todos los integrantes del proyecto se unieron a él.
La consejera de Cultura, Rosa Torres, que acudió hoy a la presentación del ciclo, confirmó la presencia del maestro en los próximos años del festival y se congratuló de que «lo que ha sido un privilegio se haya convertido en una tradición».
La Staatskapelle Berlin, fundada por el príncipe Elector Joaquín II de Brandemburgo como Orquesta de la Corte, se menciona por vez primera en la Ordenanza de Orquestas de 1570. Destacadas personalidades de la historia de la música dirigieron sus actividades operísticas desde entonces, y desde la primera mitad del siglo XX los más grandes de su tiempo influyeron en la cultura instrumental e interpretativa de la Orquesta, entre ellos, Richard Strauss, Clemens Krauss o Herbert von Karajan.
En sus temporadas, de diez meses al año, la Staatskapelle Berlin ofrece alrededor de 200 representaciones de ópera y ballet, así como un gran número de conciertos sinfónicos. Al mismo tiempo, en diferentes formaciones, celebran cada año unos veinte conciertos de música de cámara, que ponen de manifiesto un completo repertorio y el dominio de un amplio espectro estilístico, así como las cualidades de los músicos como solistas.
RENOMBRE INTERNACIONAL.
En 1992, Daniel Barenboim asumió el puesto de Director Artístico y Director Musical General de la Staatskapelle Berlin. Bajo su dirección –a pesar de las difíciles condiciones en tiempos de la República Democrática Alemana– ha ofrecido gran cantidad de actuaciones en el extranjero y ha consolidado un renombre internacional.
Nacido en Buenos Aires en 1942, Daniel Barenboim recibió sus primeras clases de piano de su madre, continuando sus estudios con su padre, su único profesor de piano hasta el comienzo de su carrera profesional. Participó en clases de dirección con Igor Markevich y armonía y composición con Nadia Boulanger. Hizo su debut como pianista en Viena y Roma en 1952, París en 1955, y Londres y Nueva York en 1956.
A partir de 1965 desarrolla una estrecha relación con la English Chamber Orchestra, que durará más de diez años. En 1967 debuta como director frente a la Philharmonia Orchestra de Londres, siendo solicitado desde entonces por las principales orquestas europeas y americanas. Entre 1975 y 1989 fue Director Titular de la Orchestre de Paris. Daniel Barenboim debutó como director de ópera en el Festival de Edimburgo de 1973, con Don Giovanni de Mozart.
En 1999 funda, junto al fallecido escritor palestino Edward Said, el West-Eastern Divan Workshop, que cada verano invita jóvenes de Israel y Oriente Medio a trabajar y hacer música juntos, formando una orquesta, labor por la que les fue concedido el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia del año 2002. Este proyecto tiene actualmente su sede en Andalucía. En 2003 fue galardonado con un Grammy por su grabación de Tannhäuser de Wagner. Desde el 2000, Barenboim es Director Titular Vitalicio de la Staatskapelle Berlin.

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