GRANADA, 29 (EUROPA PRESS)
El Ministerio Fiscal mantuvo hoy la petición de 32 años de cárcel para un joven, de iniciales D.G.L. y nacionalidad rumana, por matar a un hombre a martillazos en 2004 en Villanueva de las Torres (Granada), ya que está acusado de un delito de asesinato, otro de tentativa de homicidio y robo con violencia.
En la segunda sesión del juicio, que se celebró en la Audiencia Provincial de Granada, la fiscal elevó a definitivo su escrito de calificación provisional al considerar acreditado que el acusado participó activamente en los hechos, en los que intervino otro compatriota que está huido y al que atribuyó el acusado la autoría.
Tanto es así que, según declaró, él no huyó por «miedo» ante la agresividad de su amigo, que fue el que mató a M.V.M., y al que le recriminó el acusado su actitud, ante lo que éste le amenazó de muerte, según dijo.
El acusado aseguró además que había consumido alcohol y drogas porque se las proporcionó su amigo y era la «primera vez» por lo que no recordaba con nitidez muchas de las cuestiones concretas por las que fue preguntado en el interrogatorio que realizó el Ministerio Fiscal.
Sí dejó claro que él no participó activamente en los martillazos que acabaron con la vida de M.V.M., como consecuencia de una disputa que inició con su amigo Marius a raíz supuestamente de una proposición de índole sexual, que no pudo confirmar el acusado, aunque reconoció que sabía que era homosexual la víctima.
Aunque el acusado negó que fuera el robo el móvil del crimen y explicó que sustrajeron después efectos de valor de la vivienda de la víctima porque así lo decidió su amigo, que le obligó a transportar el cuerpo a otra habitación, los agentes de la Guardia Civil que declararon como testigos confirmaron que la vivienda estaba totalmente revuelta cuando llegaron.
Los agentes de la Guardia Civil que intervinieron en la inspección ocular reconocieron que existían restos de comida y bebidas alcohólicas en la casa cueva en la que ocurrieron los hechos, así como en el vehículo que luego robaron para intentar huir, no sin antes agredir al propietario.
Los forenses por su parte aseguraron que la muerte se produjo por los martillazos en la cabeza que provocaron el hundimiento de algunos huesos de la víctima por su extrema agresividad y los atribuyeron a una o varias personas pero realizados en apenas unos segundos y teniendo al sujeto reducido y apoyado probablemente en el suelo a tenor de las heridas halladas.

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