Utilizar fondos públicos para arreglar el desperfecto sería hurtar dinero a los ciudadanos
La Asamblea local de Izquierda Unida en Jun considera imprescindible que el alcalde socialista de la localidad, José Antonio Rodríguez Salas, exija a la empresa constructora, que trabaja en las inmediaciones del cementerio y cuya intervención ha provocado la fractura y desmoronamiento de una de las paredes del camposanto, que repare los daños producidos como consecuencia de movimiento de tierras que realiza para la construcción de una urbanización. Los responsables de la coalición de izquierdas en Jun creen que si el primer edil decide arreglar estos desperfectos con dinero público, bien del propio consistorio o a través de subvenciones que pudieran llegar a través de otras administraciones, «estaría preservando los intereses de una empresa privada por encima de los de los ciudadanos a los que detrae dinero público que podría emplearse en otro tipo de actividades para mejorar los servicios de la localidad». Por otra parte, el grupo municipal denuncia la ausencia de información sobre este asunto a pesar de haber sido solicitado, en distintas ocasiones el expediente de la obra para conocer de primera mano la intervención que se realiza en la zona, y conocer si, realmente, ha sido una filtración de agua la causante del desmoronamiento de la tapia o la falta de previsión de la constructora. La falta de información de los asuntos municipales a la oposición y el ninguneo al que el alcalde somete a los concejales de Izquierda Unida en el consistorio ha alcanzado límites que rozan la ilegalidad como la negativa del primer edil, en el último pleno, del debate de una moción de la coalición de izquierdas que se había incluido, con total normalidad, en el orden del día. La moción se refería a la propuesta que hacía IU ante la conmemoración del día de la mujer, una iniciativa que no se leyó porque el alcalde afirmó, según consta en acta y de forma literal que «él decide si se leen las mociones y que él no le ha dado la palabra» al concejal de IU quien insiste en leerla al haber sido incluida en el orden del día. La última palabra del alcalde ante esta insistencia fue la de avisar al edil de la formación de izquierdas de que, si volvía a insistir en leer el texto, sería expulsado por un política municipal del salón de plenos.

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