El acusado asegura no recordar nada y haber actuado movido por unas «voces»

GRANADA, 29 (EUROPA PRESS)

El fiscal ha elevado hoy de 12 años y cuatro meses a 19 años la pena de prisión solicitada para un vecino de La Zubia de mediana edad, Francisco M.V., al que acusa de apuñalar 15 veces a su padre durante un síndrome sicótico agudo el 16 de agosto de 2003 y herir a su madre y a un vecino que acudieron en su auxilio, para los que pide indemnizaciones que oscilan entre los 900 y los 9.000 euros.

Además de los presuntos delitos de asesinato en grado de tentativa, tres delitos de lesiones y uno de violencia habitual, el fiscal añadió en sus conclusiones definitivas dos más de amenazas, un nuevo delito de lesiones y una falta de lesiones, al contemplar tres incidentes anteriores ocurridos los días 14 de marzo y 3 y 4 de agosto de ese mismo año, donde amenazó a su madre con una navaja y unas tijeras y apuñaló a su padre, sin que ninguno de ellos denunciaran en ese momento los hechos.

El acusado aseguró durante el juicio, celebrado en la Audiencia y visto para sentencia, no recordar nada del incidente aunque reconoció que las discusiones familiares eran frecuentes porque sus padres se negaban a ayudarlo económicamente para independizarse. Indicó que tras comprarse un bocadillo «se encontró en casa de buenas a primeras ensangrentado con un cuchillo en la mano», apuntando a que siete meses antes inició un nuevo tratamiento contra el sida que le hacía «oír voces y no ser dueño de sus actos».

Sus padres, que piden para él casi 15 años de prisión e indemnizaciones de 30.470 euros, reconocieron apenados que durante años habían sufrido agresiones y amenazas, narrando cómo el día de los hechos su hijo se marchó de casa con dos Biblias y regresó de madrugada con una cartilla de ahorros en una mano y una navaja en la otra, abalanzándose sobre el padre, que se encontraba dormido en el salón de la vivienda, mientras gritaba «te tengo que matar, te tengo que arrancar el corazón».

La madre, que estaba en el dormitorio, y un vecino que acudió ante las llamadas de auxilio, recibieron una puñalada en el brazo y dos en la cara, respectivamente, aunque fueron los agentes de la Guardia Civil los que lograron finalmente reducir al acusado que hasta ese momento «persiguió» a su padre por toda la vivienda apuñalándolo en 15 ocasiones. Los testigos aseguraron que el espectáculo era «espeluznante».

Los médicos del Hospital Psiquiátrico Penitenciario de Sevilla señalaron que sufrió un síndrome sicótico agudo con alucinaciones mesiánicas y auditivas que anuló sus facultades intelectivas y volutivas, aunque otros informes médicos aseguran que era consciente de sus actos y que no requiere tratamiento siquiátrico.

El acusado, que estuvo en un centro de desintoxicación en Granada y en algunos momentos se creyó Dios y Satanás, no presenta esquizofrenia, aunque podría padecerla de repetirse los brotes sicóticos. Actualmente, padece un síndrome depresivo y ha llegado a autolesionarse en la prisión, como consecuencia de su sentimiento de culpa.

Su abogada solicitó su absolución por la eximente completa de enajenación mental, o alternativamente que sea condenado a cinco años y tres meses de prisión conmutables por su internamiento en un centro psiquiátrico. La acusación mantuvo los cargos asegurando que el padre tuvo que abandonar su trabajo como obrero de la construcción y que su madre padece una «profunda depresión por la pena de ver a su hijo en prisión». El Servicio Andaluz de Salud (SAS) reclama 4.152 euros por los gastos hospitalarios, aunque el acusado se ha declarado insolvente.

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