MOTRIL (GRANADA), 28 (EUROPA PRESS)

El próximo día 4 de abril comenzará el corte y recolección de la caña de azúcar en la Costa de Granada, más concretamente en los municipios de Motril y Salobreña, que este año supondrá un aporte de unas 32.000 toneladas de caña, una cantidad ligeramente inferior a la del pasado ejercicio, debido sobre todo al cambio de uso de varias zonas agrícolas, que ya han comenzado su transformación en zona de expansión turística, principalmente en la vega de Motril.

Según explicó a Europa Press el gerente de la Cooperativa Cañero-Remolachera de Motril, Alejandro Espinosa, la tradicional «zafra», que comienza con la quema controlada de las parcelas, supondrá el anual arranque de la específica actividad de la azucarera Nuestra Señora del Rosario, enclavada en La Caleta (Salobreña), perteneciente a Guadalfeo S.A. y la única que queda en funcionamiento en toda Europa.

Esta factoría iniciará su actividad apenas cuatro o cinco días después del inicio de la recolección de la caña de azúcar, una vez que ya se haya acumulado la cantidad precisa para que no se detenga el proceso de molturación.

Según Espinosa, no será este el último año del milenario cultivo de la caña de azúcar en el litoral granadino, aunque se augura un fin cercano debido a que con la OCM del azúcar se prevén bajadas de precio importantes. De hecho, desde hace algunos años la fábrica de Salobreña viene anunciando su intención de cerrar definitivamente.

El cultivo de la caña de azúcar ha sido el tradicional producto de las vegas de Motril y Salobreña e, incluso hasta no hace tantos años, de Almuñécar, aunque aquí desapareció completamente tras la extensión de los árboles subtropicales.

No obstante, pese a la crítica situación, Espinosa destacó que «la caña mejora mucho el suelo, pues lo desmiga debido a su sistema radicular e, incluso, lava mucho la sal debido a sus propias necesidades hídricas». Además, el cultivo habría estado evitando la desecación de amplias zonas de la vega. Su ciclo vital es de cinco años y sólo en el primero el costo para el agricultor es más elevado y la caña resulta menos productiva, mientras que en el resto los campos rebrotan rápidamente tras la zafra y, en apenas dos meses, ya se puede caminar por ellos por la densidad de la planta. Después se suele dejar un año de barbecho.

En cuanto a su repercusión económica, después de que el pasado año la campaña fuera buena debido sobre todo al equilibrio climatológico de la zona y a la abundante pluviometría, este año «se temía un desastre, a tenor de las nevadas que cayeron en la Costa a final de enero, pero la caña aguantó bien y apenas sufrió daños», aseguró el responsable de la Cooperativa Cañero-Remolachera.

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