CUEVAS DEL CAMPO (GRANADA), 26 (EUROPA PRESS)

Más de 10.000 personas acudieron a presenciar la Pasión Viviente de Cuevas del Campo (Granada), en la que unos 600 actores con trajes de Turquía, Palestina y Marruecos similares a los de la época del emperador Tiberio representaron la quinta edición de esta tradicional representación.

Según informó hoy a Europa Press el director del evento, Antonio Martínez, este municipio de 2.200 habitantes del norte de la provincia de Granada se vio «desbordado» por la gran asistencia de público, que superó «en miles» a la de años anteriores y que discurrió «sin incidentes».

Se trata de la «única» representación nacional que recorre el pueblo mezclándose con el público durante kilómetro y medio de recorrido y en el que sus habitantes participan paralelamente con la escenificación de más de 20 de oficios de la época y actividades gastronómicas, entre ellos el alcalde de la localidad, Frutos Pérez, que hace de figurante.

La Semana Santa Viviente se inició el Domingo de Ramos con la entrada triunfal a Jerusalén y la ambientación del pueblo, para continuar el viernes en el Mercado Romano a las 11.00 horas y seguir con el Drama de Pasión, a las 17.00 horas, convirtiendo el pueblo en un gran ‘plató’ en el que todos participan como actores, figurantes, técnicos de sonido o colaboradores.

Basada en el Evangelio de San Mateo, se trata de una representación «silenciosa» en la que apenas hay 30 frases en los dos horas de duración de la obra, acompañadas de una elaborada banda sonora. Los actores cuentan con dobles y seguro de accidentes. Su director asegura que las escenas «son impactantes pero no peligrosas».

La representación teatral, proyecto que se remonta a 1996, cuenta con la subvención de la Diputación de Granada y la Generalitat, que le otorgó el XII Premis Internacionals ‘Mundo Teatre’, uno de los principales galardones europeos de teatro amateur. El director, que recibió la felicitación del Gobierno central, dedicó todo un año a seleccionar a los actores entre los habitantes del pueblo.

Así, el que hace de Jesús, Carlos García, es carpintero de profesión y en la primera edición tenía 33 años. Su doble es bombero de Baza. También participan el médico del pueblo, el marido de la boticaria, la propietaria de la gestoría y hasta el alcalde de la localidad, quien hizo un llamamiento al «mundo urbano» para que solidarizara con el desarrollo de las tradiciones de las zonas rurales como ésta.

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