GRANADA, 15 (EUROPA PRESS)

La Audiencia de Granada ha condenado a un máximo de 19 años de internamiento en un hospital psiquiátrico al vecino de Otívar (Granada) de 35 años de edad, Francisco F.G., con esquizofrenia paranoide que mató a su madre de cuatro puñaladas en el domicilio familiar e hirió gravemente a su padre y a dos agentes cuando intentaron evitar el crimen en septiembre de 2003.

Según la sentencia a la que ha tenido acceso Europa Press, el tribunal ha absuelto al parricida del delito de homicidio consumado y los tres en grado de tentativa por los que el fiscal pedía 15 años de prisión, al apreciar la eximente completa de enajenación mental en la comisión de dichos delitos, aunque imponiéndole como medida de seguridad el internamiento en un centro psiquiátrico por un tiempo máximo de 19 años, al que habrá que descontarle el tiempo que estuvo privado de libertad por esta causa.

El fallo deja sin efecto la prisión provisional del acusado y acuerda su permanencia en el centro psiquiátrico de Sevilla donde se encuentra como interno, aunque con carácter provisional hasta que la sentencia sea firme, con la obligación de recibir semestralmente un parte médico sobre su evolución médica.

El tribunal basa su resolución en el informe psiquiátrico presentado por la defensa donde se establece que cometió el crimen en un ataque durante «un brote agudo de su enfermedad, momento en el que tenía sus capacidades intelectivas y volutivas totalmente anuladas». Asimismo, considera que la recomendación médica de su internamiento para evitar nuevas crisis sicóticas «es lógica y necesaria dada la entidad de los hechos, las anomalías que aquejan al acusado y su evidente peligrosidad».

El enfermo, de profesión cartero, reconoció los hechos durante el juicio alegando que unas «voces» le obligaron a actuar así al estar «perseguido y amenazado de muerte» por el Opus Dei, los «nazis» y el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), porque tenía «poderes paranormales» y estaba en contacto con los extraterrestres, tras descubrir ese mismo día, 9 de septiembre de 2003, que su madre era «hija ilegítima de Franco».

Fue entonces cuando relató con «pasmosa tranquilidad» cómo decidió atarla y raparle la cabeza para mantenerla como rehén «a fin de evitar su propia muerte», asestándole cuatro puñaladas que acabaron con su vida cuando su padre, acompañado de un agente de la Guardia Civil y un primo suyo policía local, a los que también llegó a herir, intentaron evitar el crimen.

Al acusado le fue diagnosticada una esquizofrenia paranoide a los 14 años de edad y ha estado ingresado con anterioridad en 11 ocasiones. Fiscalía solicitó en sus conclusiones definitivas que la pena de cárcel fuese conmutada por su internamiento en un centro psiquiátrico, reiterando su petición de indemnización para los herederos de su madre con 100.000 euros, a su padre, que tardó en curar 275 días de las heridas, con 13.920 euros, al policía local con 2.840 y al guardia civil con 1.600 euros por lesiones y secuelas.

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