GRANADA, 24 (EUROPA PRESS)

Un estudio realizado por el Centro Provincial de Drogodependencias de la Diputación de Granada revela que el consumo de cannabis ha crecido de forma «inesperada» entre los más jóvenes, que se inician a edades cada vez más tempranas, en torno a los 13 y 14 años, frente a la media de años anteriores establecida en 16.

La muestra, presentada hoy por la vicepresidenta segunda de Diputación, María Juana Rodríguez Masa, se realizó en 2004 sobre 88 personas adictas a esta sustancia ilegal que acudieron al centro, en su gran mayoría para eximirse del pago de la sanción impuesta por la Policía, establecida entre 300 y 400 euros, al haber sido sorprendidos durante el consumo o posesión de los derivados del cáñamo.

De ellos el 67 por ciento culminaron con éxito el tratamiento, de los que el 77 por ciento fueron mujeres, frente al 30 por ciento que lo abandonó una vez iniciado. El 58 por ciento del total de los adictos reconoció consumir por los efectos supuestamente «beneficiosos» de la droga, el 47 por ciento fumar a diario, y el nueve estar convencido de dejarlo, aunque sólo el 19 por ciento se mostró a favor de su legalización.

El perfil sociodemográfico del consumidor medio que acude al tratamiento por sanciones administrativas es el de un joven de entre 18 y 25 años que compatibiliza el consumo de cánnabis con su actividad académica o profesional. Desde Diputación se alertó de que esta sustancia «puede ser la entrada al consumo de otras drogas» como la cocaína, las drogas de síntesis y en menor medida, la heroína.

El 42 por ciento de los consumidores están convencidos de que el cánnabis no es perjudicial siempre que se tome con moderación y sólo un 10 por ciento de ellos reconoce su dependencia, un «error» extendido entre la mayor parte de la sociedad que ha provocado que el consumo crezca de forma alarmante entre los más jóvenes, incluso por encima de otras sustancias legalizadas como el tabaco o el alcohol.

Según el director del Centro Provincial de Drogodependencias, Antonio Torres, la imagen del cánnabis es «totalmente positiva» en la sociedad y sus consecuencias negativas «poco o nada conocidas». Entre ellas se encuentra la falta de atención, pérdida de memoria, apatía y desinterés y, en consumos más prolongados en el tiempo, trastornos psicopedagógicos y psiquiátricos, algunos de tipo sicótico y alucinatorio propios de la esquizofrenia, que dan lugar a falta de integración social, actitud agresiva y problemas de convivencia en el núcleo familiar.

El 54 de los consumidores de la muestra demandaron mayor información durante el tratamiento, por lo que Diputación podrán en marcha entre el 1 y el 7 de marzo unas jornadas de formación continua bajo el nombre ‘Las adicciones al cánnabis, alcohol, tabaco y cocaína’ para analizar esta situación en colaboración con la Universidad de Granada.

España junto con Francia es el país europeo que presenta mayor consumo de cánnabis, hasta el punto de que el Ministerio de Sanidad se plantea la revisión del Programa Nacional de Drogas para hacer frente a la llamada «cultura del porro», basada en la creencia de los efectos beneficiosos y naturales de esta droga, compuesta por más de 4.000 sustancias, la mayoría perjudiciales para el organismo.

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