GRANADA, 13 (EUROPA PRESS)

El Juzgado de lo Penal 6 de Granada ha absuelto de los presuntos delitos de robo con violencia y lesiones a un joven granadino de 22 años, Javier L.C.M., por quien el Ministerio Fiscal pedía cuatro años y medio de prisión, al considerar que la identificación realizada por la víctima, tanto fotográfica como en rueda de reconocimiento, fue «inducida» por los agentes de Policía.

Según la sentencia a la que ha tenido acceso Europa Press, el testigo, que tanto en la fase policial como la sumarial venía identificando al acusado como el autor del robo que sufrió en abril de 2002, mostró sus dudas durante el juicio «con aparente sinceridad», al explicar que «la calle donde fue asaltado era oscura».

La víctima, Francisco J.C.R., describió físicamente a su agresor como «un joven de 22 años, complexión atlética, 1,80 centímetros de estatura, pelo corto, rizado y moreno, ojos marrones, oscuro de piel, y posiblemente de etnia gitana». Sin embargo, no hacía relación, «sorprendentemente» a la «perilla, gafas y pendientes» que presentaba el acusado cuando fue detenido tres días después de los hechos.

Asimismo, el fallo judicial recuerda que la identificación fotográfica, previa a la rueda de reconocimiento, fue «anómala», «ya que la Policía le mostró una única fotografía, y no un álbum». La rueda también fue «irregular» porque los agentes señalaron previamente al detenido «de forma individual», y además, la víctima lo reconoció «basándose en la fotografía y en el débil argumento de que era la persona más nerviosa que vio entre todos los presentes».

El juez señala que «una y otra identificación no fueron enteramente espontáneas sino más bien inducidas», lo que debió «mediatizar negativamente los originarios recuerdos del testigo».

Los hechos sucedieron sobre las 21.00 horas del 13 de abril de 2002 cuando la víctima fue asaltada por un joven «de identidad desconocida» en la calle San Basilio de Granada, que navaja en mano, le pidió la cartera. Al negarse, el individuo le agredió con el arma ocasionándole una herida muy superficial en la cara que no precisó puntos de sutura, sino una cura local y la administración de analgésicos y antiinflamatorios.

La lesión tardó en curar 14 días de los cuales cinco estuvo impedido para sus ocupaciones habituales, quedándole como secuela una «mínima» cicatriz de cuatro centímetros de longitud «apenas perceptible» en hemicara izquierda, «que no le acarrea perjuicio estético alguno».

El Ministerio Fiscal solicitó para el acusado, ahora absuelto, dos años de prisión por un presunto delito de robo con violencia y dos años y seis meses más por un delito de lesiones. La víctima renunció durante el juicio a cualquier indemnización por las heridas sufridas.

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