GRANADA, 4 (EUROPA PRESS)

La Audiencia Provincial ha condenado a tres años de prisión a un vecino de Granada de 32 años de edad, Luis A.M., por un delito de lesiones agravado y otro de amenazas contra su compañera sentimental y madre de su hija de siete años, a la que deberá indemnizar con 12.000 euros, tras la paliza que le propinó en un descampado el pasado enero por una pulsera que el día antes de la agresión la víctima había llevado a empeñar.

Según la sentencia facilitada a Europa Press, la pareja mantenía una relación estable desde hacía 12 años. El pasado 29 de enero, el condenado arrastró por los pelos a su compañera del autobús dándole una patada y tras comprobar que no había empeñado la citada joya, le dio un golpe rompiéndole un diente y la llevó hasta un descampado del Polígono de la Cartuja donde la pateó y apedreó amenazándola con engrosar la lista de «mujeres asesinadas» a víctimas de sus compañeros, conminándola a guardar silencio bajo amenaza de incendiar la casa de sus padres.

Tras dejarla malherida en el descampado con numerosas contusiones en cara, pierna, rodilla y cuero cabelludo, una patrulla de la policía la encontró y auxilió, tardando en curar 14 días de las heridas, de los que sólo uno estuvo impedida para sus ocupaciones habituales.

El fallo de la Sección Segunda declara probado que su compañero fue el autor de dichas lesiones con el agravante de parentesco, «ya que mantenían una relación análoga a la conyugal», y de ejecutar el hecho en un lugar aislado, asegurándose así la indefensión de la víctima y facilitando su impunidad, hechos por los que le condena a dos años de prisión. Según el magistrado, el testimonio «verosímil» de la víctima fue corroborado por los agentes que la auxiliaron.

Del mismo modo, lo condena a un año más de cárcel por un delito de amenazas, aunque lo absuelve del de violencia habitual del que venía siendo acusado tanto por el Ministerio Público como por la acusación particular ejercida por la víctima, al entender que «no hay ningún dato objetivo y sí bastante ambigüedad» sobre el comportamiento violento anterior del condenado.

El Ministerio Público solicitaba para él 16 años y ocho meses de prisión y cuatro de alejamiento, mientras que la víctima elevaba la pena a 27 años al incluir el delito de amenazas. La defensa pidió la libre absolución o alternativamente que se considerase la atenuante de drogadicción, rechazada por el tribunal así como el argumento alegado por el acusado durante el juicio donde apuntaba que la denuncia de su compañera venía motivada por la intención de ésta de «irse a vivir con otra persona».

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