El alcalde de la localidad cree que son vecinos del municipio que han hecho una «gamberrada» durante las fiestas locales

SANTA FE (GRANADA),31 (EUROPA PRESS)

La Guardia Civil busca a dos jóvenes de entre 15 y 20 años como presuntos autores de la profanación de tres tumbas y la rotura de otras tantas el pasado fin de semana en el cementerio de la localidad granadina de Santa Fe, que fueron descubiertos por el guarda del recinto mientras huían con una bolsa llena de restos óseos, según confirmaron a Europa Press fuentes municipales.

En declaraciones a Europa Press, el alcalde de la localidad, Sergio Bueno (PSOE) señaló que las investigaciones efectuadas por la Guardia Civil y la Policía Local apuntan a que pudiera tratarse de vecinos de la localidad que aprovecharon la celebración de las fiestas patronales del municipio para hacer una «gamberrada», aunque aseguró que no se descarta el robo de los restos para su utilización en ritos satánicos.

Según Bueno, el primer intento de profanación de tumbas tuvo lugar el pasado viernes sobre las 17.00 horas cuando varios jóvenes fueron sorprendidos por el encargado del cementerio que se encontraba realizando labores de limpieza. En esa ocasión los jóvenes huyeron sin éxito, aunque esa misma noche regresaron de madrugada llevándose los restos óseos de dos tumbas y un nicho «que dejaron destrozados».

El guarda puso los hechos en conocimiento de la Policía Local aportando una descripción «vaga» de los delincuentes, aunque hasta el momento no se han producido detenciones. El edil del municipio lamentó el incidente y aseguró que la población santaferina «se siente mal por el poco respeto que estos jóvenes han demostrado hacia sus difuntos».

En este sentido, indicó que la Policía Local ha intensificado la vigilancia en la zona, «con especial atención en los turnos de tarde y noche para evitar nuevas profanaciones», aunque señaló que no se ha generado alarma entre los familiares que tienen allí enterrados a sus muertos «que sólo lamentan lo bochornoso de este incidente».

Aunque en un primer momento se sospechó de que podría tratarse del robo de algunas pertenencias de los fallecidos, la antigüedad de las tumbas descartó esta posibilidad, ya que según fuentes municipales, «en ellas tan sólo quedaban los restos de los cadáveres y jirones de ropa». Hace dos años el municipio sufrió varios actos vandálicos en el camposanto, ubicado en el camino que une la localidad con Belicena, aunque en aquella ocasión los autores se limitaron a romper varias lápidas y maceteros.

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