La matriarca del clan apela, entre sollozos, a la compasión del jurado asegurando que tan sólo «defendió a su hija»

GRANADA, 26 (EUROPA PRESS)

El Ministerio Fiscal ha elevado la pena solicitada para los tres miembros de la familia de ‘Los Dionis’ por el crimen de La Cartuja, en Granada, de 14 a 16 años de cárcel al considerar que cometieron un delito de asesinato y no de homicidio como inicialmente les imputaba, manteniendo la petición de una indemnización de 190.000 euros para la familia de la víctima, Encarnación Santiago Maya, de 46 años, que falleció de tres puñaladas en el centro de salud de Cartuja (Granada) la tarde del 20 de febrero de 2003, dejando viudo y cuatro hijos, uno de ellos menor de edad.

La acusación particular, ejercida por la familia de Encarnación, mantuvo su petición de prisión de 18 años de cárcel para Pilar G.O., su hija Pilar A.G., de 35 años, y el compañero sentimental de ésta, Antonio T.H., adhiriéndose al relato de los hechos ofrecido por el Ministerio Público.

Por su parte, la defensa volvió a solicitar la libre absolución para sus clientes, planteando como alternativa que la madre sea condenada a un año de prisión por un delito de lesiones en concurso ideal con homicidio imprudente con la eximente incompleta de legítima defensa y la atenuante analógica de confesión. El jurado se encuentra en estos momentos deliberando el objeto del veredicto que se dará a conocer en las próximas horas.

Los tres acusados reiteraron su inocencia en su derecho constitucional a la última palabra, mientras que la matriarca del clan apeló a la compasión del jurado para que se pusieran en su lugar, «jurando ante Dios que tan sólo defendió a su hija como haría cualquier madre», indicando que el caso «no se le olvidará en la vida». Momentos antes tuvo que ser expulsada junto a su hija de la sala por el presidente del tribunal del jurado ante sus continuos sollozos.

Tanto el Ministerio Público como la acusación particular aseguraron en sus conclusiones definitivas que no hubo una riña previa entre las dos familias rivales sino que los acusados, alertados de la presencia de la víctima en el centro sanitario se abalanzaron sobre ella, y mientras la hija «arrojó un cubo de agua para que resbalara», su compañero sentimental la agarró «fuertemente por los brazos» para que la madre le asestara tres puñaladas con una navaja «de grandes dimensiones», dos de ellas en el corazón que le causaron la muerte horas más tarde por schok hemorrágico.

El Fiscal otorgó mayor credibilidad a la versión de los familiares de la víctima que la acompañaban el día de los hechos y que «vieron cómo su madre era apuñalada», que la ofrecida por los acusados, que alegaron legítima defensa. Según el Ministerio Público los tres son personas «peligrosas y agresivas sin el más mínimo freno moral, que no sólo no se han arrepentido sino que han declarado con absoluta sangre fría y desprecio hacia la vida de Encarnación», a la que asesinaron «con alevosía aprovechando que estaba indefensa».

Tras el crimen se produjo un enfrentamiento entre los miembros de ambas familias, que 15 días antes habían mantenido un juicio que se resolvió con el acuerdo de ambas partes y una «aparente paz entre ellos». La defensa señaló que la familia de la víctima acudió en gran número al centro sanitario, y en venganza «por no haber quedado satisfecha con el resultado del citado juicio» apaleó a sus clientes, momento en el que madre, esgrimió una navaja que utilizaba en su trabajo como vendedora ambulante para defender a su hija, resultando herida de gravedad Encarnación Santiago Maya.

Asimismo, insistió en que la base de las acusaciones son las declaraciones «claramente contradictorias» de los familiares que acompañaban a Encarnación «movidos por una clara intención de venganza», indicando que «parece poco lógico que los acusados planearan cometer el crimen en un concurrido centro de salud».

En este sentido, recordó que los acusados presentaron sendos partes médicos con las agresiones sufridas, entre ellas, numerosos hematomas, erosiones en el cuero cabelludo y diversos cortes por arma blanca, y que se personaron voluntariamente en el Juzgado de Instrucción 2 de la capital, ofreciéndose a que se les realizara las pruebas de ADN. Sin embargo, el fiscal indicó que lo hicieron 20 días más tarde de los hechos, cuando pesaba sobre ellos una orden de busca y captura.

Se da la circunstancia de que uno de los hijos de Pilar G.O. fue condenado por el Juzgado de Menores a un centro de internamiento por matar a un joven en una conocida discoteca de Torrenueva (Motril), mientras que otro, Dionisio A.G., alias ‘El Dioni’, de 31 años, se enfrenta a 17 años de cárcel por un delito de asesinato tras apuñalar presuntamente a un joven jienense en el recinto ferial de Almanjáyar, durante las fiestas del Corpus de 2002. Este último juicio, también con tribunal del jurado, se celebrará el próximo 14 de junio en la Audiencia.

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