GRANADA, 21 (EUROPA PRESS)

La Fiscalía de Granada ha solicitado once años de prisión por un delito contra la salud pública para Arbey de Jesús G.P., un individuo de 29 años de edad de nacionalidad colombiana, al que la Policía Nacional intervino el 5 de agosto de 2003 en Albolote (Granada) 5.009 gramos de cocaína de gran pureza en el interior del vehículo robado que conducía.

En el juicio, celebrado hoy en la Sección Primera de la Audiencia, el acusado sostuvo que un individuo lo contrató en Madrid, donde él reside, para que llevara un vehículo de su propiedad hasta Albolote, viaje por el que le prometió pagarle 1.000 euros. Esta misma persona «que le utilizó», le acompañó hasta la entrada en la provincia de Granada, donde cambió de vehículo y le indicó que le siguiera.

El joven colombiano declaró «desconocer» el motivo del viaje y la mercancía que llevaba en el coche, aunque dijo que no le extrañó la alta suma que le ofrecieron por un simple transporte, «ya que ignoraba la distancia a la que se encontraba Granada, donde nunca había estado», y porque ante la necesidad del dinero «para pagar el alquiler y el colegio de mi hijo» decidió no hacer preguntas.

Según el escrito de acusación del Ministerio Fiscal, el procesado llegó a la localidad de Albolote desde Madrid en un vehículo Toyota Corolla gris que figuraba como sustraído, por lo que fue perseguido e interceptado por agentes de la Policía Nacional al final de la calle Real, junto al cementerio del pueblo.

Durante el registro, se localizó en la parte delantera derecha del suelo del coche una mochila con cinco paquetes en su interior, envueltos en plástico rojo trasparentes y numerados, que contenían cocaína en roca de una pureza del 90,1 por ciento, cuyo valor en el mercado ilícito asciende a 214.385,2 euros. Asimismo, les fueron intervenidos 150 euros y un teléfono móvil marca Nokia.

El juicio ha quedado aplazado para el próximo 14 de junio ante la no comparecencia de los agentes que efectuaron la detención, después de que la Fiscalía interesada la suspensión de la vista oral al considerar que dichos testimonios «son fundamentales» para esclarecer si el acusado conocía o no la existencia de la droga, una petición a la que se opuso la defensa.

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