El recluso, que anunció que prefería la muerte a la cárcel, recurrió la sentencia alegando defectos en la calificación jurídica

GRANADA, 19 (EUROPA PRESS)

El autor del crimen de Pulianas, el marroquí Taofiq Talbi de 25 años, condenado a 50 años y medio de cárcel por asesinar a martillazos a su compañero, golpear y violar a la pareja de éste que estaba embarazada de seis meses en presencia del hijo de dos años del matrimonio e incendiar el cortijo de la localidad granadina de Pulianas donde convivía con ellos en 2001, murió ayer asfixiado tras prender fuego al colchón de la celda de aislamiento donde se encontraba recluido, según informaron a Europa Press fuentes del Centro Penitenciario de Albolote (Granada).

El cadáver fue hallado por los funcionarios de la prisión a las 07.45 horas de ayer, sin que nadie se percatara del suceso dado que no hubo ruido ni saltaron las alarmas de detección de humo porque el preso había sellado con sábanas y mantas las entradas de aire. La última vez que se le vio con vida fue a las 10.00 horas durante el recuento diario realizado en la celda de aislamiento donde se encontraba cumpliendo una sanción por haber agredido hace varios meses a otro interno «debido a su personalidad conflictiva y carácter agresivo».

Hasta la prisión se desplazó una comisión judicial formada por el juez de guardia, un médico forense y varios funcionarios, que tras certificar la muerte por asfixia ordenaron el levantamiento del cadáver y su traslado al Instituto Anatómico Forense donde hoy se le practicará la autopsia. La Dirección General de Instituciones Penitenciarias abrirá una investigación interna para aclarar las causas del fallecimiento, según fuentes de la Prisión Provincial.

El recluso, cuyas únicas palabras durante el juicio fueron la de asegurar que de existir la pena de muerte en España la firmaría «porque no podría aguantar tanto tiempo en prisión», ya que se negó a declarar, había intentado con anterioridad prender fuego al colchón, según pudo saber el letrado designado por el Colegio de Abogados de Granada para que lo defendiera de oficio ante el Tribunal Supremo (TS), quien recurrió la sentencia condenatoria el pasado 10 de abril después de que su anterior abogado renunciara a seguir defendiéndolo.

El recurso de casación, al que ha tenido acceso Europa Press, alega que la resolución judicial que lo condenó por un delito de asesinato, otro en grado de tentativa, un tercero de aborto inconsentido y un delito continuado de agresión sexual, era «perjudicial y gravosa» para los intereses del condenado esgrimiendo para ello errores en la calificación jurídica de los hechos, al considerar que no eran constitutivos de asesinato sino de homicidio, que el delito de aborto fue inaplicado indebidamente y que el magistrado no tuvo en cuenta las atenuantes esgrimidas por el abogado defensor durante el juicio, entre ellas la de embriaguez.

SU ESTADO ANIMICO ERA «NORMAL»

Según su letrado, que lo visitó recientemente en el centro penitenciario, su estado anímico «era normal» y estaba dispuesto «a seguir luchando porque su condena fuera rebajada», aunque el recurso de casación interpuesto queda anulado al extinguirse con su muerte la responsabilidad penal.

El preso no se encontraba incluido dentro del Plan de Prevención de Suicidios (PPS) de la Dirección General de Instituciones Penitenciarias que contempla la intervención de médicos y psicólogos sobre el presunto suicida a fin de garantizar su seguridad, a pesar de la advertencia que realizó durante la vista oral que se inició el pasado 17 de febrero en la Audiencia de Granada, y que dada la complejidad del caso, se prolongó varios días.

El crimen cometido por el fallecido ocurrió a las 19.30 horas del 2 de septiembre de 2002 cuando cuando la víctima, Mustapha A., y Taofiq discutieron porque el primero le reclamó al acusado que se «metiera con su esposa». Tras la discusión, Taofiq asestó varios golpes a la víctima con un martillo, para acto seguido violar en tres ocasiones, cinco según la víctima, a la esposa de éste, embarazada de seis meses, ante la presencia del hijo menor del matrimonio. Después de insultarla y vejarla, cogió al niño, y prendió fuego a la casa con el matrimonio dentro, para después entregarse en la comisaría de Policía más cercana.

El Ministerio Fiscal pidió para Taofiq cien años de cárcel por dos delitos de asesinato, uno consumado y otro en grado de tentativa, tres delitos de agresión sexual, uno de aborto y otro más de incendio además de una indemnización para la mujer de la víctima, Atikha K. de 300.000 euros.

La abogada de la mujer, que vino expresamente desde Marruecos para declarar, solicitó penas de hasta 125 años, al considerar que fueron cinco y no tres las violaciones de las que su cliente fue objeto, además de 300.000 euros para ella y 250.000 para su hijo, mientras que el hermano del fallecido pidió 25 años de prisión por asesinato, y el dueño de la vivienda 15 años por un delito de incendio y 6.700 euros por los daños causados a su propiedad.

Por su parte, el abogado de la defensa calificó los hechos como un homicidio en grado de tentativa y solicitó para su cliente la libre absolución alegando varias eximentes y atenuantes, entre ellas la de trastorno mental y alteración psíquica por el consumo de sustancias estupefacientes.

El informe médico forense presentado durante el juicio determinó que el joven de origen marroquí no padecía enfermedad mental alguna que justificara su comportamiento, aunque sí sufría un «trastorno de la personalidad con importante agresividad y total y absoluta carencia de respeto a las normas establecidas», señalando que «no constaba» que la noche de los hechos hubiera ingerido alcohol y drogas, tal como la defensa intentó demostrar en la vista oral.

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