El acusado permaneció tres meses en prisión provisional y se enfrentaba a más de nueve años de cárcel

GRANADA, 17 (EUROPA PRESS)

La Audiencia Provincial ha absuelto a un joven de Chauchina (Granada) acusado de agredir sexualmente a una mujer de la localidad tras entrar por la fuerza en su casa, después de «las graves y relevantes contradicciones» en la que ésta incurrió al relatar los hechos, así como un informe psiquiátrico forense que revela un trastorno mental que implica «una percepción de la realidad donde magnifica las emociones siempre que está cansada, insatisfecha y quejica».

Antonio J.C.C., de 31 años de edad y de oficio maquinista, permaneció tres meses en prisión provisional por esta causa, en la que se enfrentaba a una petición fiscal de nueve años de prisión por un delito de agresión sexual y otro de allanamiento de morada, a cuatro arrestos de fin de semana por una falta de lesiones, así como al pago de una indemnización para la presunta víctima de 2.500 euros, una pena inferior a la solicitada por la acusación particular, que elevaba la petición de cárcel a 13 años y la indemnización, a 6.000 euros por los daños y perjuicios supuestamente ocasionados.

Según la sentencia de la Sección Primera de la Audiencia, no ha quedado probado que el procesado mantuviera relaciones sexuales con la víctima, que la hubiera causado lesiones «dignas de represión penal» ni que entrara en la vivienda en contra de su voluntad.

El fallo indica que tanto las contradicciones de la declaración de al mujer como su trastorno distimico «que hace que pueda mentir», así como una sentencia condenatoria por una falta de orden público donde acusó en falso a un agente de la Policía Nacional de haber abusado de ella y su hija «hacen dudar de la credibilidad de la víctima». El propio agente declaró que «es público en el pueblo que Virtudes está mal, aunque no chalada».

La sentencia considera como hechos probados que sobre 22.50 horas del 14 de septiembre de 2002 el procesado se encontró fortuitamente con la mujer en la puerta del domicilio de ésta, y al encontrarla «nerviosa» le preguntó qué le ocurría, entrando ambos al inmueble, donde la denunciante «comenzó a llorar porque decía que había discutido con sus hijos».

Tras sentarse en el sofá del salón con las luces apagadas, Virtudes «se quitó la ropa y ayudó a Antonio a desnudarse», aprovechando éste para tocarle los pechos, aunque «como seguía nerviosa e histérica» optó por marcharse en un momento en que la mujer fue a la cocina.

Ésta, sin embargo, acudió a la Guardia Civil para denunciar que la había violado y golpeado tras entrar por la fuerza en su domicilio borracho, aunque su declaración ante los agentes, y posteriormente en el juzgado de instrucción y la Audiencia de Granada fueron contradictorias, ya que unas veces decía que Antonio la había desnudado y otras que le había obligado a desnudarse ella; que la había tirado al suelo y otras que la había golpeado con la silla; o, por ejemplo, que se sentó sobre ella y la penetró, mientras que ante preguntas de su propia letrada manifestó que fue ella quien se sentó de espaldas y él se subió encima penetrándola, algo que según el magistrado «es intrínsecamente negativa de la penetración».

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