El acusado deberá pagarle a la víctima una indemnización de 6.880 euros y no volver al pueblo en dos años

GRANADA, 7 (EUROPA PRESS)

La Audiencia de Granada ha condenado a un jornalero de Jayena (Granada) de 62 años de edad, Antonio A.M., a un año y nueve meses de cárcel y una multa de 420 euros por un delito de violación en grado de tentativa, otro de violencia en el ámbito familiar, dos faltas de lesiones, una de amenazas y otra de malos tratos, después de que su mujer le denunciara por haberla maltratado física y psicológicamente durante los más de 30 años de matrimonio y haberla vejado sexualmente desde 2003 a raíz de quedarse impotente.

La sentencia establece que el acusado deberá indemnizar a la víctima con 6.880 euros –280 por las lesiones, 600 por las secuelas y 6.000 por daños morales– y le prohíbe volver a Jayena durante dos años después de cumplir la condena, una pena inferior a la solicitada por el Ministerio Fiscal y la acusación particular, al contemplar la atenuante incompleta de demencia, ya que según el informe psicológico aportado durante el juicio, el acusado padece una demencia cortical por alcoholismo crónico que merma su conciencia moral y afecta a su capacidad de entender la gravedad de sus actos.

El fallo judicial considera probado que en los últimos años de matrimonio, el acusado mantenía un «comportamiento despectivo» hacia su mujer «con la que discutía con frecuencia» y a la que acusaba de «acostarse con todo el que podía del pueblo», pegándola y amenazándola con frecuencia. La propia víctima declaró durante el juicio que su marido dormía con un cuchillo de cocina bajo la almohada «por si realizaba cualquier movimiento durante la noche».

Los malos tratos que la mujer relató durante los más de 30 años de matrimonio no han podido ser demostrados ante la falta de un parte médico de lesiones, ya que como ella misma dijo, «siempre me he curado en casa para que nadie supiera que me pegaba».

Los hechos enjuiciados se centran en los golpes y vejaciones y agresiones sexuales sufridas el 25 de febrero, el 25 de marzo y el 16 de abril de 2003, fecha última tras la que se decidió denunciar los hechos ante la Guardia Civil, cuyos agentes fueron testigos de cómo amenazó de muerte a la víctima al ser detenido. En el juicio, incluso, llegó a amenazar al agente de la Guardia Civil que instruyó el atestado.

La víctima declaró hoy ante el juez que su marido empezó a golpearla poco después de contraer matrimonio, una situación que se hizo insostenible hace un año cuando la obligaba a «satisfacer sus fantasías sexuales, especialmente felaciones, a pesar de ser impotente», acusándola de ser infiel y de no saber «administrar» la casa ni educar a sus cinco hijos, «de los que decía que eran de diferentes padres».

Por su parte, el acusado negó tales hechos, señalando que su mujer «está loca» y que había «tramado todo esto» con el fin de quedarse con la casa, después de comunicarle su intención de solicitar el divorcio. Aseguró que la convivencia con ella era muy difícil «porque es una faltona que le provocaba constantemente», y que era entonces cuando bajaba al bar «a beber, para no tener que pegarle», aunque reconoció que «de vez en cuando, tenía que enseñarle cuáles eran sus obligaciones y le daba recomendaciones de cómo cuidar a los niños».

La psicóloga que examinó a ambos, señaló que el acusado, en prisión provisional desde hace casi un año, no es un enfermo mental pero presenta una demencia en fase inicial, que aunque no anula su capacidad cognitiva ni evolutiva, sí merma su crítica moral sobre la gravedad de sus actos, que por otra parte, considera «normales» dentro del matrimonio, por la educación cultural recibida.

En este sentido, señaló que esta demencia tiene su origen en su alcoholismo y «posiblemente» en la agresión sufrida hace cinco tras una pelea por la que estuvo 24 días en coma, motivos que también podrían haber provocado su impotencia sexual y el que quisiera «experimentar algunas fantasías con el fin de remediarla», concluyendo que si bien no es «peligroso» si deberá someterse a un tratamiento médico.

Con respecto a la víctima, la psicóloga dijo que no presentaba secuelas psíquicas del maltrato recibido «porque se ha acostumbrado a él, endureciendo su personalidad y manteniendo un alejamiento afectivo de las personas de su entorno como defensa», indicando que presenta un cuadro ansioso depresivo crónico acompañado de una gran tristeza, «consistente en una total falta de ilusiones y esperanzas en la vida».

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí