José Antonio Espigares - El duende del tren
Llega el atardecer, una sombra abandona el segundo vagón del TALGO, en la estación de Granada. Emilio dice que es la sombra de un duende, que suele echarse a dormir la siesta, y que abandona el tren antes de que este salga con destino a Barcelona.
Emilio es revisor en la antigua estación, un hombre delgado y honesto, con buen sentido de humor. Algunos compañeros, le piden que les hable sobre el duende del TALGO. Sentándose en el banco cerca de la sala de espera, en el primer anden, se le puede escuchar como relata las aventuras que conoce, de este peculiar duende.
Cuenta que vivió durante mucho tiempo, en los bosques de la Alhambra, se paseaba orgulloso por los jardines del Generalife, y en el patio de la acequia gozaba viendo el esplendor esmeralda, que reflejaba sobre su canal.
Recordaba muy bien el tiempo que disfrutaba dándose un chapuzón, en los baños del rey Alhamar. Golpeando con sus pequeñas manos sobre el agua, le salpicaban pétalos de rosas a la princesa Azahara. Ella reía sorprendida cuando al bañarse estas rosas saltaban al aire. Llamó estos baños, “los baños de las rosas encantadas”.
Durante siglos el duende se encontró en presencia de reyes, princesas, escritores, y poetas, recordando todas las aventuras que vivieron.
Un día la Alhambra empezó a ser visitada por más gente, razón por la que decidió mudarse a la estación de tren. Según el, la Alhambra ya no era la de antes, ahora se encontraba repleta de personas que hablaban distintos idiomas, haciendo fotos, y ensuciando sus bonitos jardines con gomas de mascar, colillas de cigarrillos, y papeles de chocolatinas. Dejo de visitar por la noche el patio de los leones, solía echarse sobre uno de ellos, pero la visita nocturna también le molestaba, sobre todo la luz del flash de las maquinas de fotografiar, deslumbrándole sin más.
En el segundo vagón del TALGO tiene su asiento favorito, cuando se echa sobre el, recuerda al detalle las sensaciones y emociones vividas por aquel viajero, que horas antes abandona el asiento. Emilio cuenta también las experiencias de estos pasajeros, algunos se preguntan como es capaz de conocer las aventuras del duende, pero nunca ha revelado este secreto. Hay quien dice, que todas las historias son producto de su imaginación, pero existe el rumor de que se le ha visto sentado en el mismo asiento del duende, y que puede percibir de la misma manera las historias de este.
¡Cuéntanos la historia de Carlos, el escritor!
Exclamó Raúl el maletero, a este trabajador de gran corazón, le encantaba escuchar a Emilio.
Vale respondió Emilio, hoy os contaré la historia de Carlos.
Carlos nació en el día de navidad, del 1925 en Cajamarca, Perú.
Después de emigrar a los Estados Unidos en el 1951, y asentarse en Los Ángeles, decidió estudiar antropología.
Estudió antropología, y para preparar la tesis del doctorado, decidió hacer trabajo de campo para investigar las plantas curativas, utilizadas por los chamanes en Arizona, y Nuevo México.
El destino hizo que tuviese un encuentro, con un chamán, llamado don Juan.
Según Carlos, este indio yanqui, le inició en el mundo del chamanismo.
Carlos escribió un libro, sobre los encuentros y aprendizaje que recibió, aprobó la tesis, su libro se convirtió en un best seller, y ante la fama inesperada, decidió borrar parte de su historia para mantenerse en el anonimato, algo que ya era difícil de mantener.
Después de este libro, continúo su trabajo de escritor llegando a publicar más.
Hubo quienes en aquel entonces y ahora mantienen sus dudas, sobre sus experiencias vividas. Carlos se convirtió después de fallecer don Juan, en el último nagual del linaje de chamanes, al que perteneció don Juan.

¿Qué es un nagual?
Interrumpió Javier, el dueño del quiosco.
Nagual, es el nombre que se le da al líder de un grupo de chamanes, respondió Emilio.
¿Es parecido a un maestro, y sus alumnos?
-Si es parecido, y el aprendizaje puede durar una vida entera. Igual para el maestro, que para sus alumnos, así es la vida, una experiencia y aprendizaje.
A finales de abril del 1998, dejo Carlos de estar entre nosotros, y aunque algunos mantengan todavía dudas sobre sus vivencias, hay alguien que no tiene duda ninguna sobre él, se llama José, vive aquí en Granada y tuvo un encuentro muy especial, el 31 de julio del mismo año.
José, se encontraba en aquel entonces residiendo en Holanda, y mientras visitaba a un psicoterapeuta alternativo llamado Hans, porque durante las noches sentía parálisis nocturno, también conocido como experiencia extra corporal.
Vivió un sueño extraño y peculiar.
¿Qué es una experiencia extra corporal?
Una experiencia en la que surge una separación momentánea entre el cuerpo físico, y espiritual, esto le suele ocurrir a una de cada mil personas, lo que pasa es que a José le ocurría demasiado a menudo, y por eso un día su novia le recomendó a un psíquico.
José recuerda haber tenido esa noche un sueño extraño. En el cual pudo ver, como un hombre de aspecto delgado, vistiendo una camisa clara y un chaleco oscuro, mantuvo una conversación con el. Cuando José despertó, escribió el sueño extraño.
Lo que también pudo recordar, fue que el hombre que vio durante ese sueño, le dijo el nombre, de alguien que llevaba dos C´s.
José escribió el nombre de “Constantino” en una pequeña libreta, porque no sabia que otro nombre el pudo recordar, hasta que un tiempo mas tarde, Hans le nombro un dicho de Carlos Castaneda. Entonces José, sorprendido le dijo a Hans, que ese fue el hombre que mantuvo una conversación con el, durante ese sueño tan especial.
Hans, le dijo que Carlos fue un escritor, que buscase sus libros en la biblioteca,y leyera sobre el. Desde ese entonces, José inicio una búsqueda para encontrarse con quienes le conocieron. Un camino de investigaciones y descubrimientos, que todavía esta llevando a cabo. Un día tomó el tren hacia Barcelona, para asistir a unos seminarios de Howard Lee. Participo en los seminarios energéticos, de quien en tiempos pasados ayudo a Carlos a superar una depresión, después del fallecimiento de don Juan.
José continúo asistiendo a seminarios de terapias alternativas, y es ahora maestro de Reiki. Continuar con su búsqueda, y ayudar a la gente, es el trabajo que mas le gusta.
Emilio, cuéntanos la historia de Maria del Mar, la conocida viuda de Valderrubio,le dijo Javier.
La historia de Maria del Mar, la contaré otro día, es una historia de amor y desamor, ahora tengo que revisar en el tren que marcha hacia Madrid.
Emilio se levanta, y se despide de sus oyentes, mientras tanto el duende del TALGO, toma como refugio el viejo almacén, donde se echa sobre unos sacos de arena, a la espera del siguiente tren…
José Antonio Espigares Román
Nota: Esta narración breve se la dedico a mi abuelo Emilio, antiguo revisor de la estación de tren de Granada, en su memoria 17-01-1965.
Esta narración breve se la dedico también, al antropólogo y escritor Carlos Castaneda, en su memoria 27-04-1998.