Entrevista con Ingrid Ayala
Nombre: Ingrid Ayala.
Pseudónimo:Arlene Sorensens.
Edad: 24 años, aunque aparento menos, cosa que a veces no sirve absolutamente para nada.
Lugar de nacimiento o residencia: República Independiente de mi Casa en Granada. Siento ser así de graciosa, aunque peor sería que después de esta pregunta me acusaran de mentir.
JMRojas: ¿Desde cuando escribes?
Ingrid Ayala: Llegué al mundo con una estilográfica bajo el brazo y una libreta de caligrafía gracias a la cual aprendí a emplear los primeros códigos de comunicación para evitar problemas en mi familia, donde los primeros días no sabían cómo tratar a un bebé que al nacer se puso a leer un cartel en el paritorio que decía:“Prohibido fumar”.
JMR: ¿Cómo comenzaste en el taller y por qué?
IA: Bien, comencé bien. En realidad es una historia larga, pero no lo suficiente para resistir un resumen de gran calidad: llevada por un irresistible impulso, un lunes por la mañana comparecí junto a unas amistades en una reunión donde no se hablaba para nada del tiempo, o en todo caso, se hacía desde un punto de vista literario, algo que, a mi modo de ver, siempre es más consolador. En cualquier caso, pronto advertí que para personas de mi calaña, truene o refresque, lo más importante es conservar en la cabeza un aceptable clima creativo.
JMR: Formato (poesía,teatro,relato, novela) en el que te sientes más comoda
IA: Ahorrémonos el chiste fácil sobre el tipo de formato, si en JPG o en Word. Lo cierto es que como espectadora no me desagradaría ninguno de estos géneros. En cambio como autora la cosa varía en poesía puedo llegar a componer algunos versos sin que haya que lamentar incidentes. En teatro, pudiera intentar imitar a los hermanos Álvarez Quintero, si bien no desprecio cualquier tipo de corriente expresiva que, sobre todo, ayude a la reflexión divertida: Darío Fo, Ionesco, Alfonso Sastre o El Tricicle, y todo aquello que tenga que ver con Stanislasky y demás maestros de la interpretación escénica. Es en el relato, no obstante, donde me hallo más a mí misma, aunque, a veces, en el alboroto de la inspiración no me encuentro ni buscándome con una linterna. Quiero decir que considero que sólo cuando el relato adquiere forma de novela me encuentro identificada con mis propios sentimientos y cavilaciones, que son unos poquitos.
JMR: Otros intereses culturales
IA: Como cualquier mortal, interpreto que lo cultural lo impregna todo, y supongo que es por eso por lo que no veo inconveniente en hacer compatible el arte con ganar el dinero suficiente que me permita escribir, sin horarios perentorios, una buena obra durante un buen paseo por la playa. Supongo que las personas que gastan su tiempo intentando entretener a los demás, incluso a los desconocidos, poseen una visión muy parecida respecto a estos intereses. La vocación, de cualquier modo, es más irresistible que el hambre, si bien hay momentos en que estoy convencida de todo lo contrario es el hambre el que condiciona, de principio a fin, el camino que emprendas en la vida, tanto el de vuelta como el de ida. Las personas que escriben, bien o mal, o que cantan, de cualquier modo, o que recrean con cualquier gesto una realidad paralela, terminan viendo en sus relatos matices muy relacionados con el cine, la televisión, la radio y todo cuanto sirva para mejorar el coco, el melón y el resto de la frutería mental. Por supuesto, no quiero olvidarme de todos aquellos que consideran absurda una vida sin música. En este sentido, mis intereses también suelen ser generosos desde la música clásica a la bazofia discotequera más canalla. Qué le vamos a hacer.
JMR: Libros y/o autores que te han marcado
IA: Paul Auster, en el que siempre hay que valorar su inconformismo y sed de experimentación, siempre armado con la habilidad de hacer creíble, mediante un estilo eficaz, incluso las ficciones menos pensadas. Zoe Valdés también me interesa, así como Ortega y Gasset, sobre todo en lo tocante a sus estudios de filosofía sobre el amor. Stendhal, Henry Beyle si se quiere, también me parece interesante por cuanto en su obra denota un gran sentido estético, objeto de análisis en cualquier carrera de arte.
JMR: Un libro que recomiendas
IA: Mi próxima novela, por supuesto, aunque, para no resultar presuntuosa antes de ser rica, recomendaría no sólo las obras mencionadas con anterioridad, sino los monólogos de Darío Fo y Franca Rame, entre otros muchos.
JMR: Otro trabajo de expresión artística que recomendarías y/o practiques
IA: La dirección de cine, la pintura y la fotografía monopolizarían en este caso mis preferencias.
JMR: Algo característico sobre tu forma de escribir
IA: Al igual que me parece feo hablar bien de mi obra, me parece más feo aún hablar mal. Es mejor reducirlo todo a lo de siempre al capricho del público, si bien no voy a negar que me encuentro muy cómoda narrando situaciones donde prime no sólo lo sentimental sino también lo reflexivo.