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Ojos de Brujo: De subidón bailando en Graná Así acabaron el concierto los catalanes anoche en La Copera tras casi dos horas y media de espectáculo. Y es que Ojos de Brujo son una fiesta portátil, un compendio de músicos que disfrutan con cada nota que tocan y que aparte saben transmitirlo al público. Todos iban ocupando su posición en el escenario hasta que entró ese terremoto que es Marina La Canillas. Primer tema y comienzo del show. Gente que no paraba de corear y bailar, más desacertada que acertadamente, los compases flamencos que la banda maneja a su antojo y convierte por arte de magia en aires hip hop o sonidos de otras culturas. La libertad de lo construido con mucho esfuerzo, como dijo Marina antes de interpretar Sultanas de Merkaíllo, les permite combinar una trompeta de corte jazzístico con ritmos por bulerías y meter en medio a una de las lenguas más rápidas de Europa haciendo raggamuffin. Una primera parte del concierto se iba desgranando sobre todo en base a temas de su último disco. Sonaron la sentida “Corre Lola corre”, “Piedras sobre tanques” (con el recadito político correspondiente a los gobiernos opresores) y “No somos máquinas”. El calor nos hizo marchar a los menos incondicionales a la parte de arriba de la sala, donde todos coincidíamos en la calidad del evento, las maravillosos proyecciones y los elogios a todos los componentes de Ojos de Brujo.
Fin de la primera parte y comienzo de la segunda: “Acción, Reacción, Repercusión” es un ejercicio de clase maestra por parte de todos los percusionistas de la banda. Ir y venir del flamenco a la salsa, pasando de refilón por África y el Caribe.Los pisotones pasaron a ser los protagonistas de aquí al final de la noche porque todo el mundo quería echar un bailecito en el abarrotado recinto que marca la frontera entre Armilla y Granada. Andrés Giménez y los suyos seguían dándolo todo en cada canción y si acaso hay que hacerles un reproche es la excesiva recreación instrumental en algunas partes de los temas que los alargaban sobremanera. Tres cuartos de hora más de concierto, con bis incluido, y paso a himnos de sus tres trabajos con invasión de escenario a petición de Marina (Bailaores), homenaje a la rumba catalana (Ventilaor R-80) y fin de fiesta con “ná en la nevera”. El hechizo a base de ritmo había funcionado. Aplausos y un sincero “hasta la próxima” JMRojas www.granadaenlared.com
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