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JMRojas: Lola, háblame un poco de la historia de Gerón. Lola Rivillas: Gerón nace en Sevilla en el año 94 y fue una idea de personas que estaban trabajando en el mundo del mayor, tenían experiencia en el tema y se dieron cuenta de la cantidad de recursos que faltaban para el apoyo a este colectivo. Actualmente los recursos han aumentado, al igual que las asociaciones pudiendo ver un panorama gratificante aunque mejorable. JMR: ¿Cómo se ve la fígura del mayor en nuestros días? LR: Anciano no es enfermo, esto nos tiene que quedar claro Hoy realmente lo que prima es la juventud, se olvida al mayor en cierto grado, pero no se abandona como siempre parecen vendernos desde los medios de comunicación con el populoso ejemplo del abandono en la gasolinera. No es lo común. Desde la incorporación de la mujer a la vida laboral remunerada la persona mayor ha abandonado el entorno de vivir con su hijos y nietos para vivir sola. A veces, muy sola. El ritmo de vida impuesto por la nueva sociedad tampoco colabora mucho a pasar tiempo con ella.
JMR: Desde la Fundación Gerón formáis auxiliares de clínica en geriatría con el fin de ofrecer un personal profesional a la gente que requiera del servicio de este gremio. ¿Qué pensáis de toda la economía sumergida alrededor del mayor? LR: Nosotros empezamos a trabajar en el tema del mayor con un objetivo claro: Apoyar a esas personas y a los familiares cuidadores. Posteriormente empezamos con la formación, al darnos cuenta de que mucha gente se ocupaba de las personas mayores sin tener una pequeña base de conocimiento de la manera de hacerlo. Con estos cursos, intentamos dar importancia al cuidador, ya sea un familiar o un trabajador contratado . Nos preocupamos de la profesionalidad. Tenemos un programa de ayuda a domicilio, cuya plantilla es personal al que le requerimos formación. Se necesitan personas expertas para trabajar con un colectivo que tiene unas necesidades especiales. JMR: Vosotros gestionáis algunas residencias en toda España. En Granada tenéis la de El Padul y Belicena, ¿cómo organizáis esos centros? LR: Nuestra filosofía es que las residencias tienen que estar abiertas y ser para todo el pueblo. No ponemos un horario de visitas y permitimos la entrada y salida de los centros con la unica norma del respeto al descanso del mayor. Todos los programas que desarrollamos en Fundación Gerón, los intentamos aplicar a nuestras residencias. Éstas tienen que ser vivas. Las actividades y los diferentes talleres están abiertos al público. Al comedor asisten no residentes, al igual que a las manualidades. Lo más importante es que asisten personas de todas las edades, incluso niños. El fin de semana pasado la residencia de El Padul organizó un viaje a la playa. gente de ochenta años no había visto nunca el mar y cosas así hacen que voluntarios, trabajadores y mayores formen una piña en un buen clima de convivencia. JMR: Frente a este ejemplo de vitalidad y de hacer las cosas bien, vemos sitios horribles en los que los ancianos acinados y en malas condiciones higiénicas prácticamente pasan sus días hasta morir. ¿Cuál debe ser la directriz de lucha contra estos establecimientos? LR: Pues yo pienso que la forma de lucha debe comenzar en los familiares. En muchas ocasiones dejan a sus padres o abuelos en residencias y no se ocupan de ir a verlos con regularidad y esto impide hacer un seguimiento de la evolución del mayor. De igual modo contra más trabas ponga una residencia para las visitas, más tendrá que ocultar. Nosotros las tenemos abiertas para que haya claridad. Que se pueda ver todas las zonas comunes y los espacios más privados (cocina, gimnasio, enfermería), en compañía de personal cualificado. A toda la gente que viene a pedirnos consejo sobre qué residencia elegir le recomendamos desde Gerón, que vean las máximas posibles e intenten hablar con sus habitantes y los familiares de éstos. Que pidan una vista por todas las instalaciones y en el caso posible, que pidan la opinión del futurible residente. Por supuesto, las inspecciones de las distintas delegaciones son un punto importante para medir la calidad de las residencias.
JMR:¿Cómo ayudáis al familiar cuidador a superar el coste psicológico de tratar día a día con una persona que se encuentra mermada física o psicológicamente? LR: Tenemos talleres para familiares cuidadores donde enseñamos a cuidar al familiar y a sí mismo. Después tenemos un programa de ayuda mútua, donde vienen los familiares que cuidan de un mayor cada quince días y ,supervisados por un técnico, hablan de las cosas que le preocupan en ese momento. Intentamos ayudarles en conductas como el sentimiento de culpa ante una determinada actuación o explicarles que ellos no tienen la responsabilidad del comportamiento de un enfermo demente. En muchas ocasiones no tienen con quien dejar a los familiares y, hoy por hoy, estamos esprando la llegada de una subvención para crear un grupo de voluntarios que permitan a estas personas acudir a las reuniones. JMR:¿De qué modo crees que va inferir la Ley del Mayor? LR: En enero del 2007, se pondrá en marcha dignificando la figura del gerocultor y apoyando mucho más a los familiares. Tardará un poco en desarrollarse pero, por ley, habrá unos pilares fuertes en los que trabajar. JMR: Para terminar y resaltar un ejemplo de persona, ¿por qué el mayor de Granada es tan elegante? LR: Esa característica viene heredara desde su nacimiento. La gente se ocupa mucho de su aspecto externo en Granada. Los mayores independientes son muy coquetas y coquetos, además de personas muy activas que se apuntan a mil actividades de diferente índole. Todo esto prolonga la vida.
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