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Play The Beatles
La jornada del lunes en Granada venía marcada por el calor. Un día que descargaba las pilas de cualquiera por mucha piscina y sangría que se combinasen. Eran las 21:00h y se podía comenzar a respirar. Decidí ir desde Emperatriz Eugenia al Palacio de Quinta Alegre atravesando en la Fuente de las Batallas la cola para votar a la Alhambra por un maletín de cervezas y dejando a un lado las interminables obras del Salón.
Al enfilar la Avenida Cervantes dejé a un lado parte de un día jodido. Un amable señor me indicó la ubicación exacta del recinto del concierto y al llegar tras superar una ligera cuesta contemplé otra maravilla arquitectónica desconocida para mi. Asombro y promesa de volver a fotografiarla por dentro.
Pero la sorpresa fueron las maravillosas vistas que se tenían desde lo alto del mirador donde ya estaba todo preparado para el inicio de la velada. Todas las sillas estaban llenas, pero la gente no se achantó por ello sino que comenzó a ocupar bordillos y zonas de cesped en una armonía excelente. Un ambiente que da el saber que allí había familias enteras, gente de todas las edades. No sé, disculpen mi ñoñería, pero se estaba bien.
Antes del inicio saludos a compañeros de la prensa y miembros de bandas granadinas que se preguntaban por qué no se podrían hacer más iniciativas de este tipo apoyando a grupos de diferentes estilos de la ciudad. Ahí queda eso.
Pero vayamos al jazz porque en esa clave comenzó todo. Luis Poyatos presentó la velada invitándonos a disfrutar y eso hicimos a ritmo de “Night and Day” y “Georgia”, dos clásicos de Cole Porter y Ray Charles respectivamente. Tras este breve aperitivo para los más puristas llegó la hora de rendir homenaje al cuarteto de Liverpool.
Versiones ricas, no intentos de copia. Una propuesta rica en matices latinos, funky. Ritmos de tabaco y alcohol rematada con la particular voz a de Pecos Beck. La trompeta cubana añadía ritmo y ganas de bailar a la gente frente a una batería que acompañaba sin apenas un ápice de protagonismo. Esa parcela era propiedad de las teclas de Tito Poyatos, el responsable de esta reinvención y de otras como el “Tributo a Tito Puente” con su banda Cu-Bop.
Al bajo Camilo Edwards remataba perfectamente “Day Tripper”, “Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band” o “Come together”. Un concierto que pudo ir a más pero que acabó cuando la gente estaba calentándose. Por debajo de la medianoche también molesta la música y sobre todo si otros la disfrutan. Estamos llegando a unos límites irritantes.
JMRojas www.granadaenlared.com
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