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Con apenas una carrera de dos décadas Dianne Reeves está en al cumbre del jazz cantado. Así lo demostró en su actuación dentro del programa del Festival de Jazz de Granada. , Gracias sus virtudes interpretativas en la no menos excelente película de George Clooney ‘Buenas noches y buena suerte’, Dianne Reeves ha tocado techo de popularidad y respeto. En otro estatus diferentes están todas las otras vocalistas de pseudojazz que ahora mismo gozan de gran difusión, pero a diferencia de ellas, la otras Diannes, la Reeves parte de un gran conocimiento de la música afroamericana y sí canta jazz.
La cantante de Detroit apareció flanqueada por un trío estable formado por el pianista Meter Martin, Reuben Rogers y Greg Hutchinson, formato de trío mínimo y suficiente para no interferir en el desenvolvimiento de la vocalista, ni siquiera en sus momentos más eléctricos. La Reeves lleva un repertorio montado de cerca de cuarenta piezas, y va eligiendo noche tras noche un temario diferente. Entre ellas canciones de Leonard Cohen, Carole King, Cole Porter o Temtations incluso. En Granada, no se sabe si inspirada por la falta de calor de un día lluvioso de este invierno retrasado se fue más por el lado brasileño repitiendo a Jobim e incluso cantado a Dorival Caymi.
Sin ser una diva al uso, ni de las clásicas ni de las modernas, su perfección es inapelable. Su actuación fue una exhibición completa de facultades, modulación, timbres, armónicos e infinidad de recursos que utilizó sin el más mínimo esfuerzo y dosificando en función del perfil de cada pieza, según una grafica sonora asequible y hasta contagiosa. Empezó demostrando que ella sí es una excelente improvisadora, incluso contando graciosamente sus andanzas de ese día por la Alhambra a ritmo de swing. Su voz recia y poderosa puede dar la sensación de ser seca, áspera y hasta mate, pero matizada con su notable capacidad dramática, sus interpretaciones van tomado forma a placer, el suyo y el del oyente.
Quizás los dos puntos clave de su concierto fueron el blues ‘Blues prelude’ que comenzó tan sólo a voz y bajo con aires de rancia taberna para ir cogiendo presión y terminar en una canto indígena secundado por el público. Y la escalofriante interpretación del tema ‘No limits’ que fue cambiando hacia el soul mas carnoso y hasta bailable.
Como ocurriera hace siete años cuando actuó por primera vez en Granada, Dianne Reeves supo ofrecer un concierto que llegaba al público implicándolo en la emotividad de sus canciones. Terminó su actuación con un recuerdo a su admirada Sarah Vaughan con ‘Fascinating Rhythm’ y remató la noche con un deseado y pedido bis sobre el clásico ‘Obsesión’.
Inicio |
Ahmad Jamal |
Joao Bosco y Rubalcaba |
Vince Benedetti y la Granada Big Band |
Marc Copland |
Javier Colina |
Kenny Garret |
Dianne Reeves |
Dave Holland Quintet |
Joe Lovano
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