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JMR: Cuarto escritor que entra en nuestro reportaje y cuarto individuo con estudios jurídicos. ¿Tanto aburre la abogacía? José María Pérez Zúñiga: Al contrario. Derecho es una carrera que te pone los pies en el mundo, pues a fin de cuentas te enseña sus reglas. Además aprendes precisión en el uso del lenguaje, y a manejar estructuras lógicas. Un ensayo jurídico puede ser un ejemplo de alta literatura, y ahí tienes los de Francisco Ayala, sin ir más lejos. Otros escritores que han estudiado leyes han sido Miguel Delibes, el actual director del Instituto Cervantes, César Antonio Molina, etc. No hay una "carrera" para ser escritor. JMPZ: De mis libros anteriores le tengo especial cariño a la novela "El juego de los espejos", pues escribiéndola aprendí a escribir una novela, precisamente jugando a romper sus reglas, aunque visto con perspectiva me parece más bien un pecado de juventud. Me gusta pensar que es un libro para abrir y leer al azar, pues los que lo han leído me dicen que está lleno de hallazagos. Me gusta particularmente "Breviario", libro de aforismos y prosas breves que publicó el Ayuntamiento de Granada y prologó Justo Navarro. Lo mejor que me han dicho de él es que es un libro para tener cerca, en la mesilla de noche. JMR: Tuvimos a tu hermano en nuestras páginas y ahora contamos con tus palabras. Claramente os une la calidad literaria pero os separan dos claros estilos muy marcados. ¿Qué destacarías del suyo? JMPZ: Mi hermano es, precisamente, un estilista, y en sus libros se percibe su preocupación por el lenguaje y su vocación poética. Es un escritor exigente, y su literatura enlanza con la mejor tradición española, desde Cervantes a Valle-Inclán. Estoy seguro de que va a convertirse en una referencia en la literatura española contemporánea. Quien quiera leer una buena novela de fantasmas reinterpretada desde la modernidad, tiene que comprar "El segundo círculo". Encontrará profundidad y calidad. JMR: De los artículos en prensa me gustó particularmente el que hablaba sobre tu posicionamiento frente al canon literario ¿Hay un postura mayoritaria entre los escritores o se presentan dos bandos enfrentados por el tema? JMPZ: El del canon es un problema complejo, pues se enfrenta la natural defensa de los derechos de autor frente al fomento de la cultura y la lectura en general. Personalmente, pienso que un autor está suficientemente retribuido con los derechos que percibe de su editorial, y dado que cualquier biblioteca debe abonar el precio de un libro para incorporaralo a su fondo bibliográfico, cumple de un modo más que suficiente. El que ese canon lo paguen las Administraciones y no los usuarios no me parece una buena solución, pues a fin de cuentas lo van a pagar todos los ciudadanos vía impuestos, y nos guste o no estamos encareciendo y dificultando un servicio público que debe ser siempre gratuito. Sin lectura, nos quedamos sin la parte humana del ser. A los escritores nos gusta, sobre todo, que nos lean. Lo demás tiene que ver más con la "prefesionalidad", etc, cuestión que ha contaminado todo el mundo del arte en general. Menos reivindicar $ y más leer y escribir. Hay una cantidad abrumadora de buena literatura escrita ya, y se encuentra precisamente en las bibliotecas.
JMR: ¿Cómo llevas el tema de la docencia?JMPZ: Muy bien, siempre me ha gustado la docencia. A fin de cuentas es otra manera de comunicación, y la labor del docente, antes que nada, consiste en "conectar" con sus alumnos. Es un trabajo muy estimulante, y me siento un privilegiado por poder dar clases y, particularmente, en la Escuela Superior de Comunicación de Granada, que me parece un ejemplo de lo que debe ser una universidad, independientemente de que sea pública o privada, como es el caso. JMR: El asunto del doble centra "Rompecabezas" dentro del género de novela negra. ¿El posicionamiento de Julio Brito es una cuestión de dualidad o de caretas autoprotectoras? JMPZ: El del doble es un tema clásico de la novela negra, aunque en este caso está a medio camino también de la literatura fantástica. Es una cuestión de dualidad, claro, que siempre ha perseguido al ser humano. En Rompecabezas, Julio Brito hace un viaje circular, y doble: por el mundo de la realidad y el del sueño; o lo que es lo mismo: por la conciencia y por la inconsciencia. Esto le lleva a estar en dos ciudades al mismo tiempo: Granada y Praga; y en dos tiempos: el pasado –su infancia, fundamentalmente- y el presente, lo que al igual que en la vida, tendrá sus consecuencias en el futuro: que Julio Brito se convierta quizá en un parricida, lo que no sabremos hasta el final de la novela. Un planteamiento que llevo también al plano formal. En ese sentido, la novela pretende funcionar como nuestra vida, o como la realidad y el sueño: hay una parte real y otra imaginaria; pero los datos, los rasgos, los hechos de una y otra, son los mismos. No son dos mundos paralelos, sino un único mundo con dos vertientes que se entrelazan: lo que ocurre en uno tiene su influencia en el otro, y viceversa. A eso se refiere la cita inicial, de Epiménides: “La frase que sigue es falsa. La frase que la precede es verdadera”. Es una novela que admite varias lecturas, y en la que está muy trabajada la ambigüedad de los detalles, los lugares y la trama. Todo puede tener una doble lectura: una pasa por la intriga y el misterio o la aventura; la otra es una reflexión sobre el peso del pasado y nuestros actos y los fantasmas de la identidad. JMR: La relación Brito - Lugones pronto pasa de una aventura meramente comercial a una espiral mucho más compleja. ¿Dinero y sexo engañan a cualquiera? JMPZ: El problema que se plantea al incio de la novela es el del deseo, entendido como la posiblidad de modificar la realidad por el mero hecho de proponértelo. Julio Brito no está satisfecho con su vida, y quiere que le suceda algo. Entoces aparece Alicia Lugones, una abogada supuestamente, que le propone buscar a su padre, del que apenas sabemos nada, sólo que era un empresario importante y que abandonó la ciudad cinco años antes, justo los años que han pasado desde la muerte de la madre de Julio Brito. Alicia Lugones, para convencerlo, lo tienta, claro. ¿Cómo? Pues como se puede tentar a un joven de treinta años: con sexo y dinero. Yo la veo como un ángel sexual; o si lo prefieres, como un diabólico angel sexual. Tan atractiva y poderosa como todo el mundo puede imaginarse.
JMPZ: Es un síntoma de nuestro tiempo. Vivimos en una sociedad plana en muchos aspectos, y tratamos de evadirnos y al mismo tiempo de bucear en ella con tramas que, curiosamente, representan los mayores males de la sociedad: son artificiales, y carecen de profundidad, aunque para pretender revestirla de ella acudan a enigmas religiosos, sábanas santas, templarios, etc. Lamentable. La literatura de evasión ha existido siempre, pero tenía profundidad: Stevenson, Dumas, Melville o Julio Verne son mucho más modernos que cualquier Brown de turno. Por otra parte, lo de las sociedades secretas en "Rompecabezas" es un dato histórico. Las logias masónicas siempre han existido en Granada. Y la que se cita, ha sido y quizá siga siendo real. Era otro modo de tender un puente con Praga, ciudad gótica por excelencia, y el otro escenario de la novela. JMR: Me voy de vacaciones de verano tras terminar tu libro. ¿Qué compañero de viaje me recomiendas dentro la última producción de nuestra tierra? JMPZ: Sin dudarlo: "Finalmusik", de Justo Navarro; escritor granadino que probablemente es quien, actualmente, mejor escribe en España. JMR: Por último agradecerte tu tiempo y cederte la palabra por si quieres añadir algo más. JMPZ: Gracias a vosotros. Sólo que leamos y seamos felices. Tempus fugit ergo carpe diem.
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