Ernesto Pérez Zúñiga
JMRojas: Madrileño de ida y vuelta. ¿Qué queda de Granada en ti?
Ernesto Pérez Zuñiga: Toda mi infancia, mi adolescencia y mi juventud hasta los 25 años. La personalidad construida, un puñado de buenos amigos. Todos los libros que leí hasta entonces. Una y otra vez las calles de esa ciudad, vida y soledad, muy intensamente. La Granada del regreso. Lo que permanece y he perdido de Granada se corresponde con lo que permanece y he perdido del Ernesto que soy.
JMR: Leer "El segundo círculo" en Semana Santa ha sido un pecado maravilloso. ¿Deseo y sexo están tan presentes en nuestras vidas?
EPZ: El deseo, en la novela, tiene un sentido más amplio: el deseo de una vida que corre entre los dedos, como entre los dedos se escapan los cuerpos deseados. El deseo es el tema de nuestro tiempo occidental. Si la ideología materialista tiene una religión, esa religión se llama "deseo". "El segundo círculo" es una fábula que trata de abarcar este tema desde distintos puntos de vista: generaciones distintas, conciencia, e inconsciente, vida y muerte.
JMR: Da miedo desde la portada aunque va más allá del terror. ¿Objetivo cumplido?
EPZ: El miedo es la otra cara de la moneda del deseo. Un deseo profundo tiene al otro lado un terror profundo, íntimo, voraz y también moral. La tradición del miedo en esta novela tiene que ver con Henry James, con el "Barbazul" de Bela Bartok, el "Macbeth" de Orson Welles, o "La noche del cazador" de Charles Laughton.
JMR: Pongo caras españolas a los personajes y me queda una película muy atractiva. ¿Entraría en tus planes?
EPZ: La novela está construida con estructura de tragedia, incluso tiene una especie de coro griego que va influyendo en las acciones de los personajes. La estructura es cinematográfica de por sí. Por otro lado, he empleado bastantes técnicas narrativas aprendidas en el cine (que a los escritores nos ha influido casi tanto como la lectura). La inspiración del universo, como te decía en la pregunta anterior, también mira al cine.
JMR: Hay dos aspectos en la novela que se contraponen, la acción de los niños frente a la reflexión de los adultos. ¿Es así?
EPZ: En esta historia se enfrentan varios mundos: el de los vivos y el de los muertos; el de los adultos y la infancia; el de la sociedad del siglo XXI frente a un mundo rural, atávico, mítico; el mundo virtual (viedeojuegos, cine) frente a la aventura real de la vida, la influencia de los sueños en nuestro comportamiento, o cómo nuestro mundo interior, secreto, entra en conflicto con nuestras relaciones de pareja, familia, etc. Uno de los contrastes más importantes es, en efecto, el de esa infancia que está apunto de entrar en la pubertad frente al mundo adulto, repleto ya de las frustraciones y normas de una vida ya hecha, socializada. Estos niños están en el momento de poder vivir su vida todavía con autenticidad y pureza, antes de convertirse en los seres cobardes y superficiales que han llegado a ser sus padres. La amistad que une a estos niños es su valor más importante, y con esa nobleza se entregan a una curiosidad en la que van a ser manipulados por unos seres viciados por la frustración y el ansia, en medio del lirismo de la noche demoniaca. Y uno de los puntos claves de su tragedia, es que esa tragedia no hubiera sido posible si estos niños no hubieran comenzado a comportarse con las primeras mezquindades de un adulto.
JMR: Tu hermano me habló maravillas de tus textos. Próximamente lo entrevisto, ¿ qué me puedes contar de su prosa?
EPZ: José María tiene uno de los mundos más originales e interesantes que se pueden leer en la joven narrativa en español. Sus novelas están llenas de potencia, lucidez, y un riesgo intelectual que recupera para nuestra literatura los hallazgos de la narrativa centroeuropea del XX. Hondura, ironía, juego y una entrega absoluta hacia la autenticidad literaria. Sus libros son un lujo en la abundancia mediocre.
JMR: Referencias de nuevo a la Guerra Civil Española, ¿la sombra de "Santo Diablo", trabajo anterioer, es alargada?
EPZ: La sombra de la Guerra es alargada. Los ancianos de esta historia están todos heridos por esa sombra, de una manera u otra, en cualquier de los bandos, también en la gente que no estaba en ninguno y que sólo supo dejarse herir por la Historia. Unos han acumulado ira, otros simplemente hambre. En estos personajes he intentado proyectar la perturbación inconsciente de la guerra y sus consecuencias; sus acciones siniestras, sus impulsos crueles no serían los mismos sin una guerra y una dictadura llena de valores ridículos, Eso les ha llevado a la privación y a la locura. Pero también en la novela se presenta la reconciliación que sólo es posible cuando la sociedad opta por la libertad: los mejores amigos del viejo maquis son los guardias civiles del pueblo, los sucesores de aquellos que le perseguían en la sierra. Por otro lado, he querido reflejar un realismo mágico puramente español: la intensa presencia de los muertos a través de la fantasía católica, y el mundo oscuro de leyendas rurales sobre mantequeros y caníbales en la postguerra.
JMR: ¿Está Dante más vigente que nunca en la sociedad globalizada del siglo XXI?
EPZ: Su impresionante alegoría es puramente medieval, pero su belleza la hace imperecedera. La belleza siempre es actual, moderna.Pero nuestra época construye su propia metáfora del infierno y del paraíso. En el segundo círculo del infierno de Dante los condenados penan porque han consumado un deseo prohibido. En "El segundo círculo" de esta novela los condenados son aquellos que sufren por cumplir un deseo que no logran saciar. La moral contemporánea contrasta en esto radicalmente con la medieval. La globalización cabalga en la ideología del deseo en un sentido amplio: el materialismo, el consumo, el consumo de la materia.
JMR: ¿Hay pudor aún a leer escenas sexuales tan explícitas en la actualidad?
EPZ: El mundo de hoy, obsesionado por el sexo, no ha resuelto el conflicto de su ejercicio, pero no tiene ningún miedo a su contemplación, que está en todas partes. En la frustración, el sexo se convierte en una prisión interna, en un daño psicológico. Precisamente este es uno de los temas de la novela. El lector mira la mismas escenas que los muertos espían. Hay un conflicto entre la contemplación y la acción, entre el anhelo y su cumplimiento. En cuanto a la expresión estética del sexo en esta novela, la cuestión es que sea perfectamente literaria, coherente con el universo al que esas escenas pertenecen.
JMR: Un placer Ernesto, te cedo la palabra.
EPZ: He intentado que esta novela sea actual por sus temas y por su escritura, reflejando los matices del universo moderno: la acción pero también la totalidad de la mente, pensamientos y sueños que normalmente ocultamos, y también otro plano que compartimos sin ser conscientes de él, una voz colectiva que nos une y que ya descubrió Homero cuando hizo que Odiseo bajara al Hades. Pero, además, esta novela apuesta por la narración y por la historia, por un argumento diferente en una época en la que leemos muchas novelas sin argumentos. Esta novela disfruta narrando, contando (de hecho, los personajes de esta historia se cuentan nuevas historias los unos a los otros). He intentado que sea una novela sobre nuestro tiempo y escrita desde nuestro tiempo. El privilegio que nos da el conocimiento de una tradición narrativa, impresionante en el siglo XX, es que podemos utilizar muy diferentes recursos -y también los aprendidos del cine- según las necesidades de la historia. La novela no ha muerto en absoluto, como algunos han dicho. Cada día que pasa es un momento mejor para escribirlas y renovarlas.