Ana Rubio
JMR: ¿A qué te dedicas? Háblanos de ti.
Ana Rubio: Soy traductora aunque, por desgracia, aún no ejerzo como tal. Este año he estado especializándome en la rama del derecho de extranjería, un tema que está presente casi a diario en los informativos y hacia el que me gustaría enfocar mi futuro laboral. El próximo año quiero continuar con mi formación, seguir escribiendo siempre que pueda e intentar abrirme paso en el mundo de la traducción.
JMR: ¿Desde cuándo escribes?
AR: Normalmente, he sido más lectora que escritora. Supongo que la afición por escribir siempre ha estado ahí pero ha ido creciendo en los últimos años. Mi mayor impedimento es la timidez y nunca he dejado que nadie leyera lo que escribía. Últimamente eso está cambiando y creo que es un paso importante y necesario si quiero llegar a publicar algún día.
JMR: ¿Cómo te decidiste a participar en el concurso?
AR: Alguien me aconsejó que presentar algún relato a un concurso sería una buena oportunidad para vencer la timidez y el miedo a ser leída. Soy demasiado perfeccionista con lo que escribo; reviso cada frase mil veces y, cuando pasa un tiempo siento esa incómoda sensación de no estar satisfecha con el resultado. Leí sobre este certamen en vuestro portal porque lo visito a menudo y me pareció el sitio perfecto para estrenarme. Quería agradeceros la oportunidad que me brindáis publicando el relato y tengo claro que en la próxima edición lo intentaré de nuevo.
JMR: En tu relato hay una historia que pasa con frecuencia en un mundo marcado por el miedo al contacto y las relaciones sociales. ¿Hay algo biográfico en ella?
AR: Creo que es inevitable tomar prestados rasgos o detalles de gente cercana para crear a los personajes. De todas formas, la historia no tiene nada de biografía. Simplemente, intenta retratar una situación que invade nuestra sociedad sin remedio. En un mundo donde la gente sólo sabe escupir lo que piensa y no hay espacio para el diálogo y la comprensión, el protagonista se muestra como un ser que huye de este caos y su mundo interior, sus dudas e inseguridades pretenden ser un reflejo de ese otro lado que sólo sabe rebelarse a través su propio silencio.
JMR: ¿En qué formato te sientes más cómoda?
AR: Escribo poesía y prosa por igual pero, hasta el momento, no tengo más de uno o dos lectores. En general, prefiero los relatos cortos y me atraen especialmente la literatura infantil y juvenil. No descarto en un futuro aventurarme con una novela, pero para eso necesito más “tablas” y un proyecto interesante para trabajar en él.
JMR: Aparte de la literatura, ¿practicas o disfrutas otro tipo de expresión artística?
AR: Me gustan mucho el cine y la música de todo tipo. Toco el violoncello y tuve que dejar el conservatorio hace unos años pero el próximo curso voy a tener la oportunidad de continuar con mis estudios musicales aquí en Granada.
JMR: ¿Te ha influenciado algún autor?
AR: Creo que todo lo que leemos nos afecta de alguna forma aunque en un primer momento no lo percibamos. Personalmente, la poesía de Benedetti y la prosa de Paul Auster me fascinan. Ojalá pudiera decir algún día que he escrito una novela tan impactante como las de este último. Creo que su capacidad para sorprender al lector y esas historias en las que mezcla casualidad y hechos cotidianos son únicas. En cuanto a autores españoles, prefiero a García Montero y a Carlos Ruiz Zafón. Recomendaría cualquiera de sus libros como lectura veraniega.
JMR: ¿Hay algún rasgo característico en tu forma de escribir?
AR: Supongo que eso no debo responderlo yo sino la gente que lea lo que escribo. Personalmente, no lo percibo y creo que esos rasgos podrían hacerse más evidentes cuando haya escrito muchos más relatos.