Rosales comenzó a estudiar en su ciudad natal Derecho y Filosofía y Letras, conociendo durante esta época a Federico García Lorca y Joaquín Amigo.
Inició su actividad literaria en la revista Cruz y Raya, dirigida por Pablo Neruda y José Bergamín.
Dejó Granada para marcharse a Madrid, en donde proseguiría sus estudios. Allí comenzó una amistad con gente como Luis Felipe Vivanco, Leopoldo Panero, Dionisio Ridruejo o José García Nieto, llamados garcilasistas por su inclinación hacia las formas clásicas e influencia de Garcilaso de la Vega.
Rosales debutaría como poeta con "Abril" (1935), libro de carácter amoroso.
En agosto de 1936 su amigo Federico García Lorca intentó refugiarse en su casa de Granada, ya que la familia Rosales pertenecía a la falange, para evitar ser detenido tras estallar la Guerra Civil. Luis Rosales quiso proteger a Lorca pero resultó en vano, ya que poco después el autor de "Romancero gitano" sería fusilado.
En cuanto a su faceta literaria, Rosales, que destacó como estudioso de la literatura del Siglo de Oro, colaboró en diferentes publicaciones, como "Los cuatro vientos", "Garcilaso", "Escorial" o "Jerarquía". Dentro de la generación del 36 y en tiempos de la posguerra su querencia por las formas y temas tradicionales, ausentes de la circunstancia histórica, en una poesía intimista que abordaba asuntos como el amor, la familia o la religión, lo incluyen en la poesía denominada arraigada, de tono optimista y en armonía vital con su contexto, en contraposición con otras voces, como la de Dámaso Alonso, quien se circunscribe por esa época en la poesía desarraigada.
Después de "Abril" aparecerían obras como "Retablo sacro del nacimiento del Señor" (1940), "La casa encendida" (1949), "El contenido del corazón" (1969), "Como el corte hace la sangre" (1974), "Diario de una resurrección" (1979), la antología "Verso libre" (1980), "Un rostro en cada ola" (1982) o "La carta entera" (1980-1984).
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